La fiebre por la inteligencia artificial convirtió a fabricantes de chips, empresas de robótica y proveedores tecnológicos chinos en algunas de las apuestas más atractivas para los inversionistas. Sin embargo, el entusiasmo comenzó a revertirse y provocó una fuerte caída en las acciones del sector, con pérdidas de valor bursátil que alcanzan cientos de miles de millones de dólares.
El índice STAR 50, que agrupa a empresas tecnológicas cotizadas en Shanghái, perdió alrededor de 40% de su valor en menos de cuatro meses hasta finales de octubre de 2026. La caída eliminó cerca de 480 mil millones de dólares en capitalización de mercado, de acuerdo con un análisis de Reuters publicado el 26 de octubre.
El desplome reavivó las dudas sobre si las valoraciones de las empresas relacionadas con la IA reflejaban sus resultados financieros o, en cambio, expectativas demasiado optimistas sobre el crecimiento futuro de esta tecnología.
Las acciones tecnológicas chinas pierden fuerza
Durante los últimos dos años, las expectativas de crecimiento de la inteligencia artificial impulsaron las cotizaciones de empresas dedicadas a semiconductores, centros de datos, robótica y otros componentes necesarios para desarrollar esta tecnología.
El respaldo institucional a la industria también contribuyó al entusiasmo de los inversionistas. En China, la apuesta por la IA forma parte de una estrategia tecnológica más amplia, enfocada en fortalecer las capacidades nacionales y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
Pero las valoraciones elevadas dejaron a muchas compañías expuestas a una corrección. Cuando los inversionistas comenzaron a cuestionar cuánto dinero podrían generar realmente estas empresas, las ventas de acciones se intensificaron.
El índice STAR 50 perdió aproximadamente 40% desde sus máximos recientes, mientras que el índice CSI 300, que reúne a grandes empresas cotizadas en Shanghái y Shenzhen, retrocedió alrededor de 20% desde su nivel máximo de junio.
Las cifras reflejan una corrección amplia del mercado chino, aunque el impacto ha sido especialmente fuerte entre las empresas relacionadas con la inteligencia artificial y los semiconductores.
Unitree y los fabricantes de chips también resienten la caída
Entre las compañías afectadas aparecen empresas que se habían convertido en símbolos del avance tecnológico chino.
Unitree, fabricante de robots cuadrúpedos y humanoides, experimentó una caída considerable en el valor de sus acciones después de la fuerte demanda que acompañó su debut bursátil. La compañía había atraído la atención de inversionistas interesados en el potencial comercial de la robótica.
Los fabricantes de semiconductores también sufrieron retrocesos. MetaX Integrated Circuits y Moore Threads Technology, dos empresas relacionadas con el desarrollo de chips, registraron fuertes pérdidas respecto de sus máximos recientes.
A estas caídas se sumaron las de fabricantes de componentes ópticos utilizados en centros de datos. Empresas como Zhongji Innolight y Eoptolink Technology perdieron alrededor de 60% desde sus máximos de junio y julio, según Reuters.
Estos movimientos no significan que todas las compañías estén en la misma situación financiera ni que sus productos hayan dejado de tener demanda. La caída bursátil refleja tanto las expectativas sobre sus negocios como los riesgos que los inversionistas consideran al valorar sus acciones.
El problema de fondo es convertir la IA en un negocio rentable
El crecimiento de la inteligencia artificial requiere inversiones elevadas en procesadores, infraestructura, centros de datos, energía y desarrollo de modelos. Para sostener esos gastos, las compañías necesitan generar ingresos suficientes y demostrar que sus productos pueden producir beneficios a largo plazo.
Un informe de Rhodium Group publicado en septiembre de 2026 señaló que las principales empresas chinas de infraestructura digital y servicios tecnológicos enfrentan dificultades para cubrir sus planes de inversión con los flujos de efectivo de sus operaciones.
La firma estimó que el gasto de capital relacionado con la infraestructura de IA en China podría alcanzar 932 mil millones de yuanes durante 2026. Aunque representa una expansión considerable, el estudio también advirtió que los ingresos y la rentabilidad de las compañías chinas de IA siguen por detrás de los de sus principales competidores estadounidenses.
La diferencia entre invertir grandes cantidades y generar ganancias sostenibles es uno de los puntos centrales del debate sobre una posible burbuja. Si las empresas no consiguen monetizar sus desarrollos al ritmo esperado, sus valoraciones pueden ajustarse incluso cuando la tecnología continúa avanzando.
La competencia y las restricciones comerciales aumentan la presión
La caída de las acciones también está relacionada con la competencia internacional y las dudas sobre el acceso de las empresas chinas a determinados mercados.
Las posibles restricciones de Estados Unidos y otros países a la compra de componentes tecnológicos chinos para centros de datos han generado incertidumbre entre los fabricantes de equipos y semiconductores. Si las empresas pierden clientes o enfrentan obstáculos para exportar, sus perspectivas de crecimiento pueden deteriorarse.
Al mismo tiempo, la competencia entre proveedores presiona los precios. Cuando varias compañías ofrecen soluciones similares, los compradores pueden negociar condiciones más favorables, lo que reduce los márgenes de quienes fabrican chips, componentes y servicios de infraestructura.
Estos factores se suman a las dudas sobre la demanda futura y a las valoraciones que habían alcanzado algunas empresas durante el auge bursátil.
Los inversionistas minoristas también enfrentan pérdidas
La corrección ha afectado a inversionistas particulares que compraron acciones atraídos por el crecimiento de la inteligencia artificial y por el respaldo que la industria recibe de las autoridades chinas.
Reuters informó que las acciones relacionadas con la IA llegaron a representar una proporción importante del valor y del volumen de negociación del mercado chino. Esa concentración amplificó el impacto de las caídas cuando cambió el sentimiento de los inversionistas.
Para quienes compraron títulos a precios elevados, el retroceso puede traducirse en pérdidas importantes si venden sus posiciones por debajo del precio de adquisición. Otros inversionistas podrían mantener sus acciones con la expectativa de una recuperación, aunque eso implica asumir el riesgo de nuevas caídas.
La situación también podría dificultar que algunas empresas tecnológicas recauden capital mediante nuevas emisiones de acciones, especialmente si los inversionistas comienzan a exigir pruebas más claras de rentabilidad.
¿Significa que la inteligencia artificial fracasó en China?
No necesariamente. La caída de las acciones no demuestra por sí sola que la tecnología haya perdido utilidad ni que las empresas del sector vayan a desaparecer. Lo que está en discusión es si las expectativas de crecimiento y los precios bursátiles alcanzaron niveles difíciles de justificar con los resultados actuales.
La inversión china en infraestructura de inteligencia artificial continúa siendo significativa, y el gobierno mantiene el desarrollo tecnológico entre sus prioridades. Sin embargo, la disponibilidad de capital, el acceso a semiconductores, la demanda de servicios y la capacidad de generar ingresos determinarán qué empresas pueden sostener su expansión.
La corrección también puede modificar el comportamiento del mercado. Los inversionistas podrían dar mayor importancia a los ingresos, los márgenes de beneficio y la capacidad de las compañías para financiar sus operaciones, en lugar de basar sus decisiones únicamente en las promesas de crecimiento.
El retroceso de aproximadamente 480 mil millones de dólares en valor bursátil deja una advertencia para la industria global de la IA. El desarrollo tecnológico puede avanzar con rapidez, pero las expectativas financieras no siempre evolucionan al mismo ritmo que los negocios reales.






