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Día Mundial del Linfoma 2026 pone el foco en síntomas y acompañamiento al paciente

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Linfoma
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Este martes 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Linfoma, con una campaña que aborda las dificultades del diagnóstico, el tratamiento y la vida posterior a la enfermedad. La iniciativa de 2026 destaca la necesidad de información comprensible y acompañamiento para las personas con linfoma y leucemia linfocítica crónica.

Una campaña sobre las distintas etapas de la enfermedad

Lymphoma Action identifica entre los retos las pruebas sucesivas, los diagnósticos equivocados, la dificultad para comprender el subtipo y las decisiones terapéuticas. También menciona ansiedad, fatiga, aislamiento y temor a que la enfermedad regrese.

La jornada fue establecida en 2004 por Lymphoma Coalition y se realiza cada 15 de septiembre. La red reúne actualmente más de 100 organizaciones de pacientes de más de 55 países, según la información publicada por Lymphoma Action para esta edición.

Qué señales requieren valoración médica

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que los linfomas son cánceres que comienzan en células del sistema linfático. Los dos grandes grupos son el linfoma de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin, con comportamientos y tratamientos diferentes.

Entre los síntomas descritos para Hodgkin figuran ganglios aumentados de tamaño sin dolor en cuello, axilas o ingles, fiebre sin causa conocida, sudoración nocturna intensa, cansancio y pérdida de peso inexplicable. También puede manifestarse comezón.

Estas manifestaciones pueden deberse a otras enfermedades. La recomendación del instituto es consultar cuando esos síntomas no desaparecen, en lugar de interpretar una señal aislada como confirmación de cáncer.

El Hodgkin es más frecuente en adultos de 20 a 39 años y en personas de 65 años o más. Tener factores de riesgo no significa que alguien desarrollará la enfermedad, y también puede presentarse sin antecedentes de riesgo conocidos.

El diagnóstico determina el tratamiento

La evaluación puede incluir historia clínica, exploración, análisis de sangre, estudios de imagen y biopsia de un ganglio. En esta última se obtiene tejido para que un especialista examine las células y realice pruebas específicas que ayuden a identificar el tipo de linfoma.

Los linfomas no Hodgkin pueden ser de crecimiento lento o agresivo. El subtipo, la extensión de la enfermedad, la edad, la salud general y la respuesta a tratamientos previos influyen en las opciones terapéuticas y en el pronóstico.

El instituto enumera tratamientos como quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas. En determinados casos se contempla vigilancia activa bajo supervisión médica; su indicación depende de las características de la enfermedad.

Por esa diversidad, una cifra de supervivencia o un tratamiento no puede aplicarse de manera uniforme a todos los linfomas. La planificación corresponde a profesionales con experiencia en estas enfermedades y debe apoyarse en ese diagnóstico específico.

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