
El orden de nacimiento podría estar relacionado con diferencias en el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades, de acuerdo con un estudio publicado recientemente en Nature Health que analizó información médica de más de 10 millones de hermanos en Estados Unidos.
La investigación encontró asociaciones distintas entre primogénitos y segundos hijos. Los primeros presentaron mayores asociaciones con algunos trastornos del neurodesarrollo y enfermedades alérgicas, mientras que los segundos mostraron mayores asociaciones con ciertos problemas gastrointestinales, neurológicos y otros padecimientos. Sin embargo, los autores subrayan que se trata de asociaciones estadísticas y no de una relación de causa y efecto.
Un análisis con más de 10 millones de hermanos
El estudio, realizado por investigadores de Estados Unidos, examinó datos de reclamaciones médicas de 5.1 millones de familias y comparó a hermanos dentro de las mismas familias. Además, incorporó un análisis entre familias que incluyó más de 1.6 millones de pares de hermanos emparejados.
Los investigadores evaluaron 569 enfermedades y encontraron información suficiente para analizar 418 de ellas. De ese grupo, 150 mostraron asociaciones estadísticamente significativas con el orden de nacimiento después de aplicar una corrección estadística para reducir el riesgo de falsos positivos.
El diseño dentro de las familias es especialmente relevante porque permite reducir la influencia de factores que los hermanos comparten, como parte de su genética, condiciones económicas del hogar, ubicación geográfica y determinados hábitos familiares.
Aun así, los investigadores reconocen que este tipo de estudio tiene limitaciones y que no permite afirmar que haber nacido primero o segundo sea la causa directa de una enfermedad.
Los primogénitos presentaron más asociaciones con algunos trastornos
Una de las tendencias más marcadas apareció en el grupo de enfermedades neuropsiquiátricas y del neurodesarrollo.
En el análisis principal, los primogénitos presentaron una mayor asociación con diagnósticos como autismo, TDAH, trastornos de tics y síndrome de Tourette, así como trastorno obsesivo-compulsivo. La asociación más pronunciada entre las enfermedades conocidas correspondió a los trastornos de tics y Tourette, seguida del autismo.
También se observaron asociaciones con algunas enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario y las vías respiratorias. Entre ellas estuvieron la rinitis alérgica y el asma, además de alergias alimentarias.
Los resultados no significan que ser primogénito provoque estas condiciones. De hecho, los propios investigadores señalan que los mecanismos detrás de las asociaciones neuropsiquiátricas todavía no están resueltos y que los datos utilizados no permiten determinar una explicación biológica definitiva.
Los segundos hijos mostraron otro patrón
El análisis también encontró enfermedades que aparecieron con mayor frecuencia relativa entre los segundos hijos.
Entre las asociaciones identificadas estuvieron gastritis y duodenitis, migraña, algunas enfermedades de las vías biliares, infecciones renales y herpes zóster. También apareció una asociación con problemas relacionados con el consumo de sustancias.
El herpes zóster fue una de las asociaciones más consistentes observadas entre las enfermedades con mayor presencia relativa en segundos hijos.
Los investigadores encontraron además que los efectos no se concentraban exclusivamente en una dirección. De las 150 enfermedades que alcanzaron significancia estadística, 79 mostraron un exceso relativo entre primogénitos y 71 entre segundos hijos. La distribución prácticamente equilibrada es importante porque indica que los resultados no apuntan simplemente a que uno de los dos grupos tenga peor salud en términos generales.
¿Por qué podría importar el orden de nacimiento?
Una de las preguntas centrales del estudio es qué mecanismos podrían explicar estas diferencias.
Los investigadores plantean varias posibilidades, aunque ninguna puede considerarse una explicación definitiva.
En el caso de algunas enfermedades alérgicas, por ejemplo, los resultados son compatibles con investigaciones anteriores que han relacionado el contacto temprano con hermanos y diferentes microorganismos ambientales con el desarrollo del sistema inmunitario. El estudio encontró además que la asociación con rinitis alérgica disminuía cuando existía una mayor diferencia de edad entre los hermanos.
También existen factores relacionados con el embarazo y la edad de los padres que pueden cambiar de un hijo a otro. Los investigadores ajustaron sus modelos para considerar variables como la edad materna y paterna, el sexo, la diferencia de edad entre hermanos, el periodo de nacimiento y otros factores.
Sin embargo, todavía pueden existir variables que no hayan sido completamente controladas.
El estudio no dice que tu lugar entre los hermanos determine tu salud
Este punto es fundamental para interpretar correctamente los resultados.
El estudio no establece que ser el primer hijo provoque autismo, TDAH, alergias o cualquier otra enfermedad, ni que ser el segundo hijo aumente directamente el riesgo de gastritis, migraña o herpes zóster.
Los investigadores estudiaron diagnósticos registrados en bases de datos médicas, por lo que sus resultados reflejan asociaciones entre el orden de nacimiento y los diagnósticos observados. Además, las bases de datos de reclamaciones no necesariamente representan todos los casos existentes en una población, ya que dependen de que las personas hayan tenido contacto con los servicios médicos y de que el padecimiento haya sido registrado.
El propio trabajo señala que las diferencias en el uso de los servicios médicos podrían influir en la información disponible, aunque los autores realizaron análisis adicionales para evaluar esta posibilidad.
Una relación que puede involucrar muchos factores
El orden de nacimiento tampoco ocurre de manera aislada. Está relacionado con circunstancias que cambian dentro de una familia.
El primer embarazo puede ocurrir a una edad diferente de los siguientes, mientras que los padres pueden tener otros niveles de experiencia, recursos, hábitos o condiciones de salud cuando nacen sus hijos. También cambia el entorno del hogar cuando llega un segundo niño y existe una diferencia de edad entre los hermanos.
Por eso, los investigadores consideran que el orden de nacimiento puede funcionar como un marcador asociado con diferentes exposiciones y circunstancias, más que como una explicación independiente para todas las enfermedades observadas.
Estudios anteriores ya habían encontrado que las diferencias de salud entre hermanos pueden variar dependiendo de la etapa de la vida. Una investigación realizada con registros de población en Suecia, por ejemplo, encontró patrones diferentes entre primogénitos y hermanos menores desde la infancia hasta la edad adulta.
¿Qué significa esto para las familias?
Para una persona, saber si nació primero, segundo o después no permite calcular su riesgo individual de desarrollar una enfermedad.
El estudio es relevante porque proporciona uno de los análisis más amplios realizados hasta ahora sobre la relación entre orden de nacimiento y enfermedades, pero sus resultados deben interpretarse dentro del contexto de la investigación epidemiológica.
La salud de cada persona depende de múltiples factores, entre ellos la genética, edad, alimentación, actividad física, ambiente, antecedentes familiares y condiciones sociales, además de exposiciones específicas a lo largo de la vida.
En otras palabras, el lugar que ocupas entre tus hermanos puede aparecer asociado estadísticamente con ciertos diagnósticos, pero no funciona como una sentencia médica ni sustituye los factores de riesgo conocidos o una valoración profesional. La investigación abre nuevas preguntas sobre cómo las circunstancias que cambian entre hermanos pueden relacionarse con la salud, pero todavía hace falta determinar qué mecanismos explican cada asociación.












