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GLP-1: por qué el entrenamiento de fuerza ayuda a conservar músculo

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Los medicamentos basados en GLP-1, utilizados para el tratamiento de la obesidad y otros padecimientos, pueden producir una reducción importante de peso. Sin embargo, bajar kilos no significa perder únicamente grasa: durante una pérdida de peso considerable también puede disminuir la masa magra, que incluye músculo y otros tejidos. Por ello, especialistas y organismos médicos recomiendan combinar estos tratamientos con una alimentación adecuada y actividad física, especialmente ejercicios de fuerza.

La recomendación no significa que todas las personas que utilizan medicamentos como semaglutida o tirzepatida vayan a experimentar una pérdida importante de músculo. La cantidad de masa magra que se pierde puede variar según la magnitud y rapidez de la reducción de peso, la alimentación, la edad, el nivel de actividad física y otras características individuales.

¿Por qué se puede perder músculo al bajar de peso?

Cuando el organismo recibe menos energía de la que necesita durante un periodo prolongado, la reducción de peso puede incluir tanto tejido adiposo como masa magra.

En el caso de los tratamientos con medicamentos incretínicos, el efecto sobre el apetito puede facilitar una reducción considerable de la ingesta de alimentos. Si además no se consume suficiente proteína o no existe un estímulo adecuado para los músculos, puede resultar más difícil conservar la masa muscular.

Una revisión publicada en Obesity Reviews señala que participantes de ensayos clínicos con medicamentos incretínicos para tratar la obesidad llegaron a perder 10% o más de su masa muscular durante periodos de tratamiento de 68 a 72 semanas. Los autores destacan que la alimentación y el ejercicio son dos factores fundamentales para reducir esta pérdida.

Esto no significa que ese porcentaje vaya a aplicarse a todas las personas que utilizan un GLP-1. Además, la llamada masa magra no está compuesta exclusivamente por músculo, por lo que no debe interpretarse toda reducción de masa magra como pérdida muscular.

El entrenamiento de fuerza ayuda a preservar la masa muscular

El ejercicio de resistencia, también conocido como entrenamiento de fuerza, proporciona al músculo un estímulo para mantenerse activo y adaptarse a las exigencias físicas.

Las revisiones científicas disponibles indican que incorporar este tipo de ejercicio durante una etapa de restricción calórica puede ayudar a mantener la masa muscular y la función física. Por esta razón, diferentes recomendaciones para el manejo de la obesidad incluyen ejercicios de fortalecimiento como parte del tratamiento integral.

La Asociación Americana de Diabetes, por ejemplo, recomienda que las personas que reciben medicamentos para la obesidad tengan una ingesta adecuada de proteínas y realicen actividades de fortalecimiento muscular para reducir la pérdida de músculo asociada con la reducción de peso.

El objetivo, por tanto, no es impedir que el cuerpo pierda peso, sino favorecer que una mayor proporción de esa reducción corresponda a grasa corporal, mientras se conserva la mayor cantidad posible de tejido muscular.

¿Qué ejercicios pueden incorporarse?

No existe una rutina única para todas las personas que utilizan GLP-1. El programa debe ajustarse a la edad, condición física, movilidad, experiencia previa, salud cardiovascular, articulaciones y otros factores individuales.

Entre las opciones de entrenamiento de fuerza se encuentran ejercicios como:

  • Sentadillas.
  • Zancadas.
  • Peso muerto con cargas adecuadas.
  • Remo.
  • Press de pecho.
  • Ejercicios para hombros.
  • Ejercicios de espalda.
  • Planchas y otros movimientos para el abdomen.

Para alguien que comienza desde cero, no es necesario iniciar con cargas pesadas. Los ejercicios con el propio peso corporal, bandas de resistencia, máquinas o pesas ligeras pueden formar parte de un programa progresivo.

La técnica y la adaptación gradual son más importantes que intentar levantar una cantidad elevada de peso desde el comienzo.

¿Cuántos días a la semana se recomienda?

Las recomendaciones de expertos no establecen una rutina idéntica para todas las personas, pero distintas guías y consensos plantean incorporar entrenamiento de resistencia entre dos y tres veces por semana, además de actividad aeróbica.

Las recomendaciones generales de actividad física para adultos también contemplan entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, o su equivalente de mayor intensidad, junto con actividades para fortalecer los principales grupos musculares al menos dos días por semana.

Esto no significa que una persona que nunca ha entrenado deba comenzar inmediatamente con ese volumen. La actividad física debe progresar de acuerdo con la capacidad de cada individuo para evitar lesiones y favorecer la constancia.

La proteína también tiene un papel importante

El ejercicio no es el único elemento que puede ayudar a preservar el músculo durante una reducción de peso.

Los especialistas también recomiendan prestar atención a la ingesta adecuada de proteínas, especialmente porque algunos medicamentos GLP-1 pueden disminuir el apetito y hacer que una persona coma menos alimentos en general.

La proteína por sí sola, sin embargo, no sustituye al entrenamiento de fuerza. Un consenso internacional sobre el tratamiento de la obesidad con terapias basadas en GLP-1 señala que una alimentación rica en proteínas no es suficiente para aumentar la masa muscular y recomienda combinar una ingesta adecuada con ejercicio de resistencia.

La cantidad de proteína necesaria depende de cada persona, por lo que establecer una meta específica debe considerar factores como peso, edad, actividad física, alimentación y estado de salud.

No se trata solamente del número que aparece en la báscula

La pérdida de peso suele evaluarse mediante el número de kilos reducidos, pero ese dato no muestra por sí solo qué tejidos están disminuyendo.

Conservar músculo es importante porque este tejido participa en el movimiento, la fuerza y la función física. Una revisión reciente sobre terapias basadas en incretinas señala que el éxito de estos tratamientos debería evaluarse no solamente por la reducción de peso, sino también por la preservación de la masa muscular, la función neuromuscular y la salud metabólica.

Por eso, el objetivo de un tratamiento para la obesidad no debería limitarse a conseguir una cifra determinada en la báscula. La estrategia debe considerar cómo se produce esa reducción de peso y qué medidas pueden ayudar a conservar la capacidad física.

¿Qué deben tener en cuenta quienes utilizan GLP-1?

Los medicamentos GLP-1 forman parte de tratamientos médicos y no sustituyen por sí mismos los hábitos relacionados con alimentación y actividad física.

Para quienes los utilizan, los especialistas recomiendan un abordaje individualizado que contemple alimentación suficiente y equilibrada, proteína adecuada, entrenamiento de fuerza y actividad aeróbica, además del seguimiento médico correspondiente.

Si una persona lleva tiempo sin hacer ejercicio, tiene alguna lesión, enfermedad cardiovascular, problemas articulares u otra condición que pueda afectar su capacidad para entrenar, lo recomendable es consultar con un profesional de salud antes de comenzar o modificar una rutina.

En este contexto, el entrenamiento de fuerza no debe entenderse como un requisito para que un medicamento GLP-1 funcione, sino como una herramienta que puede ayudar a proteger la masa muscular y mantener la función física durante el proceso de pérdida de peso.

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