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La testosterona cumple funciones importantes en el organismo masculino, desde la regulación del deseo sexual y la producción de espermatozoides hasta el mantenimiento de la masa muscular, la energía y la salud ósea. Sin embargo, cuando sus niveles disminuyen, algunas de las señales pueden confundirse con estrés, falta de sueño o simplemente con el paso del tiempo.

Aunque el cansancio ocasional no significa necesariamente que exista una deficiencia hormonal, ciertos cambios persistentes pueden justificar una valoración médica.

¿Cuáles son las señales de testosterona baja?

Uno de los primeros cambios que pueden aparecer está relacionado con la vida sexual. Una disminución del deseo sexual, problemas para conseguir o mantener una erección y una reducción de las erecciones espontáneas pueden estar asociados con niveles insuficientes de testosterona.

También pueden presentarse modificaciones físicas. Entre ellas se encuentran la pérdida de masa muscular, disminución de la fuerza, aumento de grasa corporal y reducción del vello facial o corporal. En casos prolongados, la deficiencia también puede afectar la densidad de los huesos.

Otro grupo de señales puede pasar todavía más desapercibido: menor energía, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, dificultad para concentrarse y sensación de agotamiento. Estos síntomas, sin embargo, son poco específicos y también pueden aparecer por numerosas otras causas.

No todo cansancio significa testosterona baja

Uno de los principales problemas para identificar una posible deficiencia de testosterona es que varios de sus síntomas también aparecen en situaciones mucho más comunes.

El estrés, la falta de sueño, algunos medicamentos, la obesidad, determinadas enfermedades crónicas y otros trastornos hormonales pueden influir tanto en la energía como en el deseo sexual y la composición corporal. Por eso, atribuir automáticamente estos cambios a una disminución de testosterona puede llevar a conclusiones equivocadas.

La Endocrine Society recomienda que el diagnóstico de hipogonadismo se establezca únicamente cuando existen síntomas o signos compatibles y, además, concentraciones de testosterona inequívocamente bajas y confirmadas.

¿Cómo se detecta una deficiencia de testosterona?

La forma de comprobar los niveles de esta hormona es mediante un análisis de sangre. Debido a que la testosterona suele alcanzar sus concentraciones más altas durante la mañana, la muestra generalmente se obtiene entre las 7:00 y las 10:00 horas.

Un resultado bajo tampoco debería interpretarse de manera aislada. Las guías clínicas recomiendan repetir la medición de testosterona total por la mañana para confirmar que la concentración continúa siendo baja. Dependiendo del caso, el médico puede solicitar testosterona libre y otras pruebas hormonales para determinar la causa.

Entre las posibles causas se encuentran alteraciones en los testículos o en las estructuras cerebrales que regulan la producción hormonal, además de ciertas enfermedades crónicas, algunos medicamentos y otros problemas de salud.

¿Cuándo conviene consultar a un médico?

Si varios de estos cambios aparecen de manera persistente, especialmente cuando existe una disminución marcada del deseo sexual, problemas de erección, pérdida de fuerza o masa muscular, infertilidad o cambios importantes en la energía y el estado de ánimo, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud.

La testosterona no debe utilizarse por cuenta propia para combatir el cansancio, mejorar el rendimiento físico o retrasar los efectos del envejecimiento. La terapia de reemplazo de testosterona se reserva para casos en los que existe una deficiencia confirmada y debe realizarse bajo supervisión médica.

Detectar una posible alteración hormonal no significa necesariamente que exista un problema grave. Pero cuando los cambios persisten, investigar su causa puede ayudar a distinguir entre una verdadera deficiencia de testosterona y otras condiciones que pueden producir síntomas similares.

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