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Shein cambia de estrategia: busca comprar marcas de moda para dejar atrás su etapa de crecimiento acelerado

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Después de años de expansión vertiginosa, Shein está entrando en una etapa mucho más compleja. La compañía de moda rápida busca nuevas formas de crecer y contempla adquisiciones de otras marcas del sector, una estrategia que podría convertirla de una plataforma centrada principalmente en productos propios en un grupo mucho más amplio de moda y comercio electrónico.

El movimiento llega poco después de su esperada salida a Bolsa en Hong Kong, una operación que le permitió captar aproximadamente 1,740 millones de dólares y que dejó a la empresa con alrededor de 15,000 millones de dólares en efectivo, de acuerdo con su folleto de cotización.

La enorme cantidad de liquidez le proporciona margen para comprar compañías y ampliar su oferta, pero la estrategia responde también a una necesidad: el crecimiento que convirtió a Shein en uno de los mayores fenómenos de la moda digital ya no avanza al mismo ritmo.

Shein quiere convertirse en algo más que una marca de moda rápida

Durante buena parte de su expansión, el modelo de Shein estuvo basado en una combinación particularmente poderosa: precios muy bajos, una enorme cantidad de productos, producción flexible y una plataforma digital capaz de detectar rápidamente qué diseños tenían demanda.

Ahora la empresa busca aprovechar esa infraestructura para ampliar su negocio.

Según Reuters, Shein está explorando adquisiciones dentro del sector de la moda rápida y otras operaciones que le permitan incorporar nuevas marcas a su plataforma. La intención es diversificar su catálogo y atraer consumidores que quizá no estén interesados exclusivamente en la propuesta tradicional de Shein.

El cambio podría ser significativo.

En lugar de depender únicamente de que millones de consumidores compren prendas directamente a Shein, la compañía puede utilizar su tecnología, logística y capacidad de distribución para impulsar marcas que ya tienen identidad propia.

Everlane se convirtió en una de sus primeras apuestas

Una de las operaciones más importantes de esta nueva etapa fue la adquisición de Everlane, una marca estadounidense conocida por su posicionamiento alrededor de la moda sostenible y los productos básicos.

Reuters reportó que Shein pagó aproximadamente 80 millones de dólares por la compañía.

La operación resulta particularmente llamativa porque ambas marcas tienen perfiles muy diferentes.

Shein construyó su reputación alrededor de la velocidad, los precios bajos y una gigantesca oferta de productos. Everlane, en cambio, ha intentado diferenciarse mediante una propuesta centrada en materiales, transparencia y una imagen más responsable.

Precisamente por esa diferencia, la compra provocó reacciones negativas entre algunos consumidores de Everlane, preocupados por el impacto que podría tener la integración con Shein sobre la identidad y los valores de la marca.

El CEO de Everlane, Alfred Chang, ha defendido la continuidad de los valores de la compañía pese a la adquisición, pero el escepticismo de parte de sus clientes permanece.

También busca aprovechar marcas que ya tienen público

La lógica detrás de estas adquisiciones es relativamente sencilla: construir una marca desde cero puede tomar años, mientras que comprar una empresa establecida permite acceder inmediatamente a una identidad comercial, clientes, reconocimiento y canales de distribución.

Reuters señala que Shein también ha adquirido previamente la marca británica Missguided, como parte de su estrategia para ampliar su presencia más allá de su propio nombre.

El objetivo parece ser construir un portafolio en el que diferentes marcas puedan dirigirse a distintos segmentos de consumidores, mientras Shein proporciona buena parte de la infraestructura tecnológica y logística.

Es un cambio de filosofía: de vender principalmente productos Shein a utilizar la maquinaria de Shein para vender más tipos de productos y marcas.

¿Por qué Shein necesita cambiar ahora?

La compañía enfrenta varios obstáculos simultáneos.

Uno de ellos es la desaceleración del crecimiento. La expansión que durante años impulsó su valoración ha perdido fuerza, especialmente en algunos de sus principales mercados occidentales.

A esto se suman cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos y Europa que afectan directamente al modelo de negocio basado en enviar grandes cantidades de paquetes individuales de bajo valor.

La eliminación o reducción de ciertas exenciones arancelarias ha elevado los costos de ese modelo y ha obligado a Shein a replantear parte de su estrategia internacional.

En Estados Unidos, además, la empresa reportó una pérdida trimestral de aproximadamente 99 millones de dólares, junto con un cargo contable de 328 millones de dólares, en un contexto de presión sobre sus operaciones.

Su salida a Bolsa tampoco tuvo el recibimiento esperado

La cotización en Hong Kong debía representar un nuevo comienzo para Shein, pero el mercado recibió a la compañía con cautela.

La empresa fijó el precio de su oferta pública inicial en 48.56 dólares hongkoneses por acción, con una recaudación cercana a 1,740 millones de dólares y una valoración aproximada de 26,500 millones de dólares.

La cifra está muy lejos de los casi 100,000 millones de dólares que llegó a alcanzar la valoración privada de Shein en 2022.

Durante su debut, las acciones llegaron a caer alrededor de 4%, reflejando las dudas de los inversionistas sobre el crecimiento futuro, las presiones regulatorias y el impacto de los cambios comerciales en Estados Unidos y Europa.

Para ponerlo en perspectiva, Shein salió al mercado con una valoración de aproximadamente una cuarta parte de aquella cifra récord de 2022.

Francia también está endureciendo las reglas para la moda ultrarrápida

El entorno regulatorio tampoco se está volviendo más sencillo.

Francia comenzó a aplicar en septiembre de 2026 nuevas tarifas ambientales dirigidas a empresas de moda ultrarrápida como Shein y Temu. Los cargos dependen de factores como la cantidad de productos comercializados y sus características, y pueden llegar hasta 12 euros para determinadas prendas, con un límite equivalente al 50% del precio antes de impuestos.

La medida forma parte de una estrategia para reducir los incentivos a la sobreproducción y fomentar prendas más duraderas y reparables.

Además, la Unión Europea está avanzando hacia un esquema de responsabilidad ampliada del productor para el sector textil, lo que incrementará la presión sobre las empresas que colocan grandes volúmenes de prendas en el mercado europeo.

Para Shein, esto significa que su modelo histórico tiene cada vez más costos regulatorios y operativos.

Shein también quiere vender infraestructura a otras marcas

Las adquisiciones no son la única pieza de la estrategia.

La compañía está impulsando Shein Xcelerator, un programa mediante el cual busca ofrecer servicios de logística y cadena de suministro a otras marcas.

La idea es aprovechar uno de los principales activos que Shein desarrolló durante su crecimiento: una red de proveedores, tecnología, análisis de demanda y distribución capaz de mover productos a gran escala.

El negocio todavía representa una fracción pequeña frente a las operaciones centrales de la compañía, pero podría convertirse en otra fuente de ingresos con el tiempo.

De esta manera, Shein intenta construir un modelo menos dependiente de vender exclusivamente sus propias prendas.

El gran desafío: comprar marcas no garantiza crecimiento

Tener dinero para realizar adquisiciones no significa necesariamente que la estrategia vaya a funcionar.

Construir un portafolio exitoso de marcas puede tomar años y requiere algo que Shein no puede resolver únicamente con tecnología o capacidad logística: mantener la identidad y la confianza de los consumidores.

El caso de Everlane demuestra precisamente el riesgo. Una adquisición puede aportar clientes y reconocimiento, pero también puede provocar que esos mismos consumidores cuestionen la autenticidad de la marca adquirida.

Además, Shein sigue enfrentando investigaciones y presión regulatoria en Estados Unidos y Europa, junto con críticas relacionadas con sus prácticas ambientales y comerciales.

Por eso, los analistas citados por Reuters advierten que desarrollar un portafolio sólido de marcas será un proceso de largo plazo y que las adquisiciones, por sí solas, no solucionarán necesariamente los problemas estructurales de crecimiento de la compañía.

De la moda rápida a una plataforma de comercio

La transformación que intenta Shein puede resumirse en una idea: dejar de ser únicamente una empresa de fast fashion para convertirse en una plataforma de retail más amplia.

Su tecnología le permite identificar tendencias, coordinar proveedores, gestionar inventarios y distribuir productos a escala global. Si consigue poner esa infraestructura al servicio de múltiples marcas, podría crear un negocio menos dependiente de la venta de prendas Shein.

Pero el momento elegido no es casual.

La compañía acaba de entrar al mercado bursátil en Hong Kong, su crecimiento enfrenta mayores obstáculos y las reglas que hicieron extremadamente rentable su modelo de pequeños envíos internacionales están cambiando.

Con miles de millones de dólares disponibles, Shein tiene recursos para intentarlo.

Ahora deberá demostrar que puede convertir ese dinero en crecimiento sostenible, marcas valiosas y una relación más sólida con los consumidores, algo considerablemente más difícil que simplemente producir y vender millones de prendas.

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