
Si buscas una bebida fresca, frutal y muy fácil de preparar para una comida familiar, una reunión con amigos o una tarde de verano, el clericot es una excelente opción. Este clásico coctel combina vino tinto, frutas frescas y un toque cítrico para crear una mezcla ligera, aromática y llena de sabor.
Además de ser muy rendidor, puedes personalizarlo con las frutas de temporada que más te gusten y servirlo bien frío para disfrutarlo al máximo.
Ingredientes
- 1 botella de vino tinto (de preferencia un vino joven)
- 1/4 de taza de brandy o coñac
- 1/4 de taza de azúcar morena
- 1/4 de taza de jugo de naranja
- 1/4 de taza de jugo de limón
- 2 tazas de fruta picada (manzana, pera, durazno, fresa, kiwi, uvas o la combinación de tu preferencia)
- Hielo al gusto
Preparación
- En una jarra grande mezcla el vino tinto, el brandy o coñac, el azúcar morena, el jugo de naranja y el jugo de limón. Revuelve hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Incorpora la fruta picada y mezcla suavemente para distribuir todos los ingredientes.
- Refrigera la preparación durante al menos 15 minutos. Si deseas un sabor más intenso, déjala reposar alrededor de una hora para que la fruta libere sus jugos y se integren mejor los sabores.
- Sirve en copas o vasos con suficiente hielo y disfruta bien frío.
¿Qué es el clericot?
El clericot es una bebida preparada a base de vino y frutas frescas que destaca por su sabor refrescante y su versatilidad. Gracias a su combinación de ingredientes, es una opción muy popular para celebraciones, comidas al aire libre y reuniones familiares.
Su historia se remonta a antiguas celebraciones en honor a Pomona, diosa romana de los frutos, tradición que con el tiempo evolucionó en Europa. Posteriormente, durante la época colonial británica en India, la bebida comenzó a servirse en copas tipo clarete, de donde derivó su nombre. Más tarde llegó a Sudamérica, especialmente a países como Argentina y Uruguay, donde adoptó el nombre de clericot o clericó.
¿Cuál es la diferencia entre la sangría y el clericot?
Aunque ambas bebidas comparten ingredientes como el vino, las frutas y los cítricos, existe una diferencia importante.
La sangría suele prepararse con agua mineral o refresco, lo que le aporta un toque burbujeante. En cambio, el clericot prescinde de estas bebidas gasificadas y se elabora únicamente con vino, jugos de frutas, licor y hielo, logrando un sabor más intenso y frutal.
¿Qué vino es el mejor?
Lo más recomendable es utilizar un vino tinto joven. Este tipo de vinos tiene un perfil más fresco, ligero y frutal, por lo que se integra mejor con los jugos y las frutas sin perder equilibrio.
No es necesario utilizar un vino de alta gama o de larga crianza, ya que sus aromas y notas complejas pueden perderse al mezclarse con el resto de los ingredientes. Reserva esos vinos para disfrutarlos solos o acompañados de un buen maridaje y utiliza un vino joven para obtener un clericot delicioso y equilibrado.












