
Miles de personas se concentraron frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana para manifestarse contra la reciente acusación presentada por autoridades estadounidenses contra el expresidente cubano Raúl Castro, un hecho que elevó nuevamente la tensión diplomática entre ambos países. La movilización estuvo acompañada por consignas de apoyo al exmandatario y mensajes de defensa de la soberanía cubana.
La protesta ocurrió después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos imputara a Raúl Castro y a otros exfuncionarios cubanos por hechos relacionados con el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate ocurrido en 1996, incidente donde murieron cuatro personas. Los cargos incluyen acusaciones por conspiración y homicidio.
El caso reactivó uno de los episodios más sensibles de la relación entre Washington y La Habana.
La protesta reunió a dirigentes y simpatizantes del gobierno cubano
La movilización se desarrolló en las inmediaciones del malecón habanero y frente a la sede diplomática estadounidense.
Durante el acto se observaron banderas cubanas, consignas de respaldo al proceso revolucionario y mensajes dirigidos contra la política exterior estadounidense. Entre las expresiones más repetidas estuvieron:
“Viva Raúl”
“Patria o Muerte”
Al evento asistieron figuras del gobierno cubano, incluyendo al presidente Miguel Díaz-Canel, integrantes del gabinete y miembros de la familia Castro. Raúl Castro, de 94 años, no acudió físicamente a la concentración, aunque envió un mensaje difundido durante el acto.
Estados Unidos acusa a Raúl Castro por el caso Hermanos al Rescate
La acusación presentada por autoridades estadounidenses está relacionada con el derribo de dos avionetas civiles ocurrido en febrero de 1996.
Washington sostiene que la operación fue ordenada por altos mandos cubanos cuando Raúl Castro ocupaba responsabilidades dentro de las Fuerzas Armadas. El expediente incluye cargos por:
- Asesinato.
- Conspiración.
- Destrucción de aeronaves.
El gobierno cubano rechazó la imputación y calificó el proceso como una acción política sin sustento jurídico, argumentando que el caso busca incrementar la presión internacional sobre la isla.
La crisis reabre tensiones entre Cuba y Estados Unidos
La protesta ocurre en un momento complejo para Cuba.
La isla enfrenta una combinación de crisis energética, escasez de combustible, dificultades económicas y presión diplomática internacional. Paralelamente, Estados Unidos incrementó sanciones y endureció medidas hacia estructuras vinculadas al gobierno cubano.
Analistas consideran que el caso podría convertirse en un nuevo punto de fricción bilateral, especialmente por el contexto regional y el debate sobre una eventual transición política dentro de Cuba.
Mientras tanto, la acusación contra Raúl Castro vuelve a colocar en el centro una disputa histórica que parecía cerrada desde hace décadas.
El caso revive viejas heridas y abre nuevas preguntas
La movilización frente a la embajada estadounidense mostró que el tema trasciende lo judicial.
Para el gobierno cubano representa una defensa política y simbólica.
Para Estados Unidos, el proceso busca responsabilidades por hechos ocurridos hace tres décadas.
El resultado podría impactar no solo la relación bilateral, sino también el futuro político de la isla en un escenario marcado por crisis interna y creciente presión internacional.












