
Cientos de personas acudieron a una galería de Sotheby’s en Hong Kong para contemplar una pintura de Vincent van Gogh que permaneció fuera de exhibición pública durante más de seis décadas. La obra, titulada Châtaigniers en fleurs (Castaños en flor), fue presentada el 13 de octubre de 2026 antes de su próxima subasta en Nueva York, donde se estima que podría alcanzar los 180 millones de dólares.
La pintura pertenece a la etapa final de la vida del artista neerlandés y forma parte de una colección privada que incluye obras de otros destacados representantes del impresionismo y el arte moderno. Su aparición pública ha despertado el interés de aficionados, coleccionistas y especialistas, tanto por su historia como por su posible valor en el mercado internacional.
La pintura de Van Gogh que no se veía en público desde hace décadas
Châtaigniers en fleurs fue realizada en mayo de 1890, durante los últimos meses de vida de Van Gogh, cuando el pintor trabajaba en Auvers-sur-Oise, una localidad francesa al norte de París.
La obra representa un gran castaño cubierto de flores, cuya copa domina la composición. También aparecen figuras humanas que recorren el paisaje, entre ellas un hombre que camina cerca de tres mujeres. La escena combina la presencia imponente del árbol con una representación del entorno cotidiano.
La pintura pertenece a un periodo especialmente prolífico para Van Gogh. Después de abandonar el centro psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence, el artista se instaló en Auvers-sur-Oise, donde produjo numerosas obras antes de morir en julio de 1890, a los 37 años.
Especialistas de Sotheby’s consideran que esta pieza destaca por su expresividad, el uso del color y la energía de las pinceladas. Su aparición resulta excepcional porque las obras de esta etapa rara vez llegan al mercado.
¿Por qué se espera que alcance los 180 millones de dólares?
La pintura será subastada por Sotheby’s en Nueva York el 18 de noviembre de 2026. La estimación inicial ronda los 180 millones de dólares, una cifra que podría convertirla en la obra más cara de Van Gogh vendida en una subasta, si alcanza ese precio.
El récord actual para una pintura del artista corresponde a Orchard with Cypresses, vendida por 117.2 millones de dólares en 2022. La expectativa en torno a Châtaigniers en fleurs refleja el interés que despiertan las obras de procedencia reconocida y escasa disponibilidad, especialmente aquellas vinculadas con los últimos años de un artista de su relevancia.
El precio final dependerá de la competencia entre los posibles compradores. Entre los interesados en este tipo de piezas suelen encontrarse coleccionistas privados, museos e inversionistas que buscan obras de gran importancia histórica y artística.
La subasta también servirá como indicador de la demanda por las piezas más exclusivas del mercado del arte, en un contexto de incertidumbre económica internacional.
De la familia de Van Gogh a una colección privada
La historia de la pintura se remonta a los años posteriores a la muerte del artista. La obra pasó primero a manos de su hermano Theo y, posteriormente, a las de Johanna van Gogh-Bonger, viuda de Theo, y su hijo Vincent Willem.
Más adelante, el cuadro perteneció al editor alemán Samuel Fischer y al productor musical y cinematográfico estadounidense George “Buddy” DeSylva, uno de los cofundadores de Capitol Records.
En 1953, la pintura fue adquirida por la coleccionista Harriet Harris-Jonas. Su colección era tan relevante que el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York organizó visitas para que algunos de sus patrocinadores pudieran conocer las obras que conservaba en su apartamento de la Quinta Avenida.
En 1975, la familia argentina Blaquier adquirió la pintura a través del marchante de arte Wildenstein. Desde entonces, la obra permaneció dentro de una colección privada, sin exhibirse públicamente durante más de 60 años, de acuerdo con Sotheby’s.
Su presentación en Hong Kong permite al público contemplar una pieza que durante décadas estuvo reservada al ámbito privado.
Una colección con obras de Monet y Cézanne
La pintura de Van Gogh no es la única pieza destacada que saldrá a subasta. Forma parte de un conjunto de 12 obras que pertenecieron a los coleccionistas argentinos Nelly Arrieta de Blaquier y Carlos Pedro Blaquier.
La colección incluye trabajos de artistas como Paul Cézanne y Claude Monet, figuras esenciales para comprender la evolución de la pintura moderna. Algunas de estas obras ya habían sido presentadas en Londres a finales de septiembre, entre ellas Arlequin, de Cézanne, y Le Jardin des Tuileries, de Monet.
La presentación de Châtaigniers en fleurs en Hong Kong amplía el acceso a este conjunto de piezas y coloca a Asia en el centro de la atención previa a la subasta.
La respuesta del público demuestra el atractivo que conservan las obras de grandes maestros cuando reaparecen después de largos periodos en colecciones privadas. Para Van Gogh, cuya producción artística continúa despertando interés mundial, la exhibición representa una oportunidad poco común de conocer una obra que había permanecido fuera de la vista pública durante décadas.












