
La adicción al aroma del café y su consumo diario rutinario son parte del día a día de millones de personas alrededor del mundo, incluyendo en México. Sin embargo, un artículo reciente de Infobae advierte que beber café todos los días y en cantidades elevadas puede traer consigo riesgos importantes. A continuación, desglosamos cuáles son las tres enfermedades que podrían desarrollarse, y también quiénes deberían tener especial precaución.
Tres enfermedades vinculadas al consumo habitual de café
1. Trastornos de ansiedad
La cafeína actúa como potente estimulante del sistema nervioso central, lo que puede generar palpitaciones, nerviosismo, sensación de alerta excesiva o incluso crisis de ansiedad en personas sensibles. Según Infobae, este tipo de trastorno es uno de los más vinculados al consumo diario de café en exceso.
2. Insomnio o alteraciones graves del sueño
Consumir café —especialmente en horas próximas a la tarde o noche— puede bloquear la adenosina (sustancia que favorece el sueño), y alterar el ritmo circadiano natural. El artículo menciona que adultos que superan los ~400 mg de cafeína diaria (aproximadamente cuatro tazas de café filtrado) incrementan sus probabilidades de presentar insomnio o despertares frecuentes.
3. Trastornos gastrointestinales
El café estimula la producción de ácido gástrico y ejerce un efecto estimulante sobre el tracto digestivo. Esto puede derivar en acidez, irritación de la mucosa estomacal, reflujo gastroesofágico o agravar condiciones preexistentes como la úlcera. El consumo excesivo también actúa como diurético, lo que puede impactar en la pérdida de agua y sales, y en la absorción de calcio.
¿Quiénes deberían evitar o limitar el consumo de café?
El artículo de Infobae identifica varios perfiles de personas que deberían manejar con extrema precaución su consumo diario de café. Estos incluyen:
- Personas que presentan ansiedad, palpitaciones, taquicardia o irregularidades del ritmo cardíaco, ya que la cafeína puede agravar estos síntomas.
- Personas con trastornos del sueño, insomnio crónico o sensibilidad elevada a estimulantes, dado que el café puede alterar aún más su descanso.
- Personas con enfermedades digestivas como reflujo gastroesofágico, gastritis, úlceras o hipersensibilidad gástrica, porque el café puede intensificar la irritación estomacal.












