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¿Siempre tienes frío? Estas son las causas que podrían estar detrás de esa sensación

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Hay personas que necesitan una chamarra mientras el resto está perfectamente cómodo. Para algunas, sentir frío con frecuencia es simplemente una característica personal, pero cuando la sensación aparece constantemente, incluso en ambientes donde los demás no tienen frío, puede ser una señal que merece atención.

La llamada intolerancia al frío puede estar relacionada con distintos factores. Entre ellos se encuentran alteraciones de la tiroides, anemia, bajo peso corporal, cambios hormonales y determinados problemas de circulación.

Por eso, cuando sentir frío se convierte en algo persistente y aparece acompañado de otros cambios físicos, conviene buscar la causa en lugar de limitarse a utilizar más ropa.

¿Por qué algunas personas sienten frío todo el tiempo?

El organismo mantiene la temperatura corporal mediante mecanismos que regulan el flujo sanguíneo, el metabolismo y la producción de calor.

Cuando hace frío, los vasos sanguíneos de las extremidades pueden contraerse para conservar calor alrededor de los órganos internos. Por eso las manos y los pies suelen enfriarse primero.

Sin embargo, si una persona tiene frío prácticamente todo el tiempo, incluso cuando la temperatura ambiental no lo explica, puede existir algún factor adicional que esté interfiriendo con la regulación térmica.

Hipotiroidismo: cuando el metabolismo se vuelve más lento

Una de las causas médicas más conocidas de la intolerancia persistente al frío es el hipotiroidismo.

La tiroides produce hormonas que participan en la regulación del metabolismo y de la temperatura corporal. Cuando produce menos hormonas de las necesarias, diversos procesos del organismo se vuelven más lentos y puede disminuir la capacidad de generar calor.

El frío constante puede aparecer junto con otros síntomas, como:

  • Cansancio.
  • Aumento de peso.
  • Piel seca.
  • Debilidad muscular.
  • Caída o cambios en el cabello.
  • Estreñimiento.
  • Mayor sensibilidad al frío.

La evaluación médica puede incluir análisis de la función tiroidea, entre ellos la hormona estimulante de la tiroides, conocida como TSH, y otras hormonas tiroideas.

La anemia también puede hacerte sentir frío

Otra posibilidad es la anemia.

Cuando existe una cantidad insuficiente de glóbulos rojos o estos no funcionan adecuadamente, el organismo puede tener dificultades para transportar suficiente oxígeno a los tejidos.

La sensación de frío puede aparecer junto con fatiga, debilidad, mareos, palidez o falta de aire.

Por eso, cuando una persona comienza a sentir frío de manera persistente y además experimenta cansancio inexplicable, una evaluación médica puede incluir un hemograma y estudios relacionados con el hierro.

Bajo peso y dietas demasiado restrictivas

El cuerpo también necesita energía y tejido adiposo para mantener el calor.

Las personas con un peso corporal muy bajo pueden tener menor aislamiento térmico y ser más sensibles a las temperaturas bajas. MedlinePlus incluye el bajo nivel de grasa corporal entre los factores que pueden favorecer la intolerancia al frío.

Algo similar puede ocurrir durante periodos de restricción calórica intensa o pérdidas de peso muy rápidas. El organismo puede reducir su gasto energético para conservar recursos, lo que también puede influir en la sensación térmica.

Esto no significa que sentir frío sea una forma de determinar si una persona tiene un peso saludable. El síntoma debe interpretarse dentro del contexto general de cada individuo.

Los cambios hormonales también pueden influir

Las variaciones hormonales pueden modificar la forma en que el organismo regula la temperatura.

La perimenopausia y la menopausia son un ejemplo. La disminución de estrógenos puede alterar los mecanismos que controlan la temperatura corporal y provocar episodios de calor, seguidos en ocasiones por sudoración y sensación repentina de frío.

Esto explica por qué algunas mujeres pueden pasar de sentir demasiado calor a necesitar cubrirse poco después.

No se trata necesariamente de que la temperatura corporal esté cambiando de manera extrema, sino de una alteración en la forma en que el organismo percibe y regula el calor.

Los problemas de circulación pueden enfriar las extremidades

Otra posibilidad aparece cuando la sensación de frío se concentra principalmente en manos y pies.

La disminución del flujo sanguíneo hacia las extremidades puede provocar que estas se sientan frías, especialmente cuando existe enfermedad arterial periférica u otros problemas vasculares.

También existe el fenómeno de Raynaud, en el que los vasos sanguíneos de los dedos se contraen como respuesta al frío o al estrés. Además de la sensación de frío, pueden aparecer cambios de color en los dedos, entumecimiento u hormigueo.

Cuando una extremidad se vuelve repentinamente muy fría, especialmente si aparece dolor, palidez o cambios importantes de color, la situación puede requerir atención médica inmediata.

No siempre es una enfermedad

Sentir más frío que otras personas no significa automáticamente que exista un problema de salud.

La sensibilidad a la temperatura puede variar entre individuos y también depende de factores como la cantidad de grasa corporal, la ropa, la actividad física y las condiciones ambientales.

La señal que merece más atención es el cambio respecto a lo habitual.

Si una persona que normalmente toleraba bien el frío comienza a necesitar abrigarse constantemente, o si la sensación aparece sin una explicación ambiental evidente, puede ser conveniente comentarlo con un profesional de la salud.

¿Qué estudios puede solicitar un médico?

No existe un único análisis para descubrir por qué alguien siente frío constantemente.

La evaluación comienza con preguntas sobre cuándo empezó el problema, con qué frecuencia ocurre y qué otros síntomas aparecen.

Dependiendo de la historia clínica, el médico puede solicitar un hemograma para buscar anemia y estudios de hierro. Si existe sospecha de alteración tiroidea, puede pedir pruebas como TSH y otras hormonas tiroideas.

La exploración también puede prestar atención a la piel, el cabello, el peso, la presión arterial, el pulso y la circulación de las extremidades.

El objetivo no es tratar el síntoma aislado, sino encontrar la causa que lo está provocando.

¿Cuándo conviene consultar?

Sentir frío ocasionalmente no suele ser motivo de alarma. La situación cambia cuando la intolerancia es persistente, intensa o aparece junto con otros síntomas.

Es recomendable consultar a un profesional si el frío constante se acompaña de:

  • Cansancio que no mejora con descanso.
  • Cambios inexplicables de peso.
  • Piel o cabello notablemente secos.
  • Mareos o debilidad.
  • Palidez.
  • Falta de aire.
  • Cambios de color en manos o pies.
  • Entumecimiento u hormigueo.
  • Alteraciones menstruales.
  • Sensibilidad al frío que apareció recientemente y sin explicación.

MedlinePlus recomienda consultar cuando la intolerancia al frío es prolongada o extrema.

El frío puede ser una pista, no un diagnóstico

Tener frío constantemente puede parecer un detalle menor, especialmente cuando se atribuye simplemente a ser una persona friolenta.

Sin embargo, el síntoma puede convertirse en una pista útil cuando aparece junto con otros cambios del organismo. Hipotiroidismo, anemia, bajo peso, alteraciones hormonales y problemas vasculares son algunas de las posibilidades que deben considerarse.

La clave está en no asumir una causa sin evaluación médica.

Si sentir frío se ha convertido en una característica nueva, persistente y difícil de explicar, quizá el cuerpo no esté pidiendo otra cobija, sino que esté dando una pista sobre algo que conviene revisar.

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