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Espresso, por favor: cómo la forma de preparar el café puede afectar el colesterol, según la ciencia

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Beber café es un ritual universal, pero no todos los métodos de preparación son iguales para la salud. Un nuevo estudio publicado y analizado por Infobae España revela que la forma en que se prepara el café puede tener un impacto directo en los niveles de colesterol, especialmente en quienes consumen varias tazas al día.

Los investigadores encontraron que el espresso —la base del café más popular en Europa y Latinoamérica— puede aumentar ligeramente el colesterol “malo” (LDL) si se consume en exceso. Sin embargo, otros métodos como el café filtrado o de prensa francesa generan efectos distintos debido a su composición química y al proceso de extracción.

Lo que descubrió la ciencia

El estudio, realizado en más de 20,000 adultos europeos, analizó la relación entre el consumo de distintos tipos de café y sus efectos en los lípidos sanguíneos. Los resultados mostraron que las personas que bebían de tres a cinco tazas de espresso al día tenían niveles de colesterol total más altos que quienes preferían café filtrado o instantáneo.

La explicación está en los compuestos diterpénicos, como el cafestol y el kahweol, presentes naturalmente en el café. Estos compuestos no se eliminan durante la preparación del espresso (ni en la prensa francesa), a diferencia de lo que ocurre con los métodos filtrados, donde el papel atrapa parte de estas sustancias.

Espresso vs café filtrado: la diferencia clave

El espresso se obtiene al forzar agua caliente a alta presión a través del café molido fino, lo que extrae más aceites naturales y compuestos aromáticos. Esa intensidad es la que le da su sabor inconfundible, pero también concentra los diterpenos, los cuales pueden interferir en la capacidad del cuerpo para regular el colesterol.

En cambio, el café filtrado —preparado con una máquina de goteo o filtro de papel— retiene gran parte de esos aceites, resultando en una bebida más suave y con menor impacto en los niveles lipídicos.

Según los investigadores, no se trata de dejar el espresso, sino de moderar su consumo o combinarlo con otras formas de preparación para equilibrar los efectos.

Qué recomiendan los expertos

Los especialistas en nutrición cardiovascular coinciden en que el café, en su justa medida, puede formar parte de una dieta saludable. El consumo moderado (entre 2 y 3 tazas diarias) incluso se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2, Alzheimer y enfermedades hepáticas.

Sin embargo, advierten que el exceso de espresso o café sin filtrar puede elevar el colesterol en personas con predisposición genética o con niveles ya elevados.
En esos casos, los expertos aconsejan optar por:

  • Café filtrado o de goteo, con filtro de papel.
  • Cold brew (infusión en frío) sin residuos grasos.
  • Alternar espresso con versiones descafeinadas o diluidas.

“El café no es el enemigo, sino la dosis y la forma”, señaló la doctora Marta Rodríguez, cardióloga española consultada por Infobae.

> “Un espresso diario no representa un riesgo, pero cinco pueden alterar los parámetros lipídicos, sobre todo en personas mayores o con dieta alta en grasas.”

Más allá del colesterol: el equilibrio del café

El estudio también destaca que el café, incluso el espresso, contiene antioxidantes que ayudan a proteger las arterias y mejorar la circulación. Por eso, los beneficios y riesgos dependen del equilibrio entre sus componentes y del estilo de vida de cada persona.

Factores como la alimentación, la actividad física y la calidad del sueño influyen tanto o más que el tipo de café que se consume. Además, los científicos resaltan que el impacto varía entre hombres y mujeres: los hombres tienden a mostrar incrementos más notorios de colesterol LDL con el espresso frecuente.

El arte de disfrutar con moderación

Lejos de demonizar el café, los expertos invitan a redescubrir su consumo consciente.
Alternar métodos —por ejemplo, un espresso por la mañana y un café filtrado por la tarde— puede equilibrar placer y salud.

Además, recomiendan evitar añadir azúcar refinada, jarabes o cremas que multiplican el contenido calórico y reducen los beneficios naturales del café. Por el contrario, tomarlo solo o con un toque de leche vegetal es una opción más saludable.

El mensaje es claro: el espresso no está prohibido, pero su intensidad requiere equilibrio.
Tomar conciencia de cómo se prepara el café permite disfrutarlo plenamente sin comprometer la salud del corazón.

El espresso seguirá siendo el favorito de los amantes del aroma intenso y la crema perfecta, pero la ciencia nos recuerda que no todos los cafés son iguales. La clave está en la moderación y en conocer cómo cada método de preparación modifica la composición del café y su impacto en el cuerpo.

Beber con conciencia, variar las formas y respetar los límites diarios convierte al café —incluso al espresso— en un aliado de bienestar y energía duradera.

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