
El tratamiento del cáncer de mama continúa evolucionando con técnicas que buscan eliminar los tumores y, al mismo tiempo, reducir el impacto físico de los procedimientos. Una de ellas es la crioablación, un método mínimamente invasivo que utiliza temperaturas extremadamente bajas para destruir las células cancerosas sin necesidad de extirpar el tejido mediante una operación convencional.
Esta técnica ha despertado interés por sus resultados en pacientes con tumores pequeños y características específicas. A diferencia de la cirugía tradicional, el procedimiento se realiza mediante una sonda que se introduce en el tumor, generalmente con ayuda de imágenes médicas, para congelar el tejido afectado.
Sin embargo, no todas las pacientes pueden recibir este tratamiento y su eficacia depende de factores como el tamaño, la ubicación y las características biológicas del tumor. Aunque los estudios muestran resultados prometedores, la crioablación todavía no reemplaza de manera general a la cirugía en el tratamiento del cáncer de mama.
¿Qué es la crioablación y cómo destruye las células cancerosas?
La crioablación es un procedimiento médico que utiliza frío intenso para destruir tejido anormal. En el caso del cáncer de mama, el especialista introduce una sonda delgada en la lesión y emplea un gas refrigerante, como el argón, para generar una zona de congelación alrededor del tumor.
El proceso forma una estructura de hielo que alcanza el tejido objetivo. Los ciclos de congelación y descongelación provocan daños en las células tumorales y en las estructuras que necesitan para sobrevivir.
El procedimiento suele realizarse con guía ecográfica, que permite al especialista observar la lesión y controlar la posición de la sonda. En determinados casos puede utilizarse anestesia local, lo que evita recurrir a la anestesia general.
Una de sus principales diferencias frente a la cirugía es que no requiere una incisión amplia para retirar el tumor. Esto puede reducir el impacto físico del procedimiento y facilitar la recuperación en pacientes seleccionadas.
No obstante, destruir el tejido mediante congelación no elimina la necesidad de comprobar que el tumor haya sido tratado por completo. El seguimiento mediante estudios de imagen y, cuando corresponde, biopsias resulta fundamental para evaluar la respuesta.
¿Qué pacientes podrían beneficiarse de esta técnica?
La crioablación no es adecuada para todos los tipos de cáncer de mama. Los estudios más prometedores se han concentrado en pacientes con tumores pequeños, localizados y con características biológicas favorables.
La selección depende de varios factores, entre ellos:
- Tamaño del tumor: las lesiones pequeñas suelen ofrecer mejores resultados.
- Ubicación y visibilidad: el tumor debe poder identificarse con precisión mediante estudios de imagen para guiar el procedimiento.
- Características biológicas: el tipo de cáncer, su grado y los receptores hormonales influyen en la decisión terapéutica.
- Extensión de la enfermedad: es necesario evaluar si existen otros focos tumorales o afectación de los ganglios linfáticos.
- Estado general de la paciente: otras enfermedades y los riesgos asociados con una intervención quirúrgica también pueden influir en la elección.
La crioablación puede ser una opción de interés para algunas pacientes con tumores de bajo riesgo y para determinadas personas que presentan un riesgo elevado ante una cirugía. Sin embargo, la decisión debe tomarse mediante una evaluación individual por parte de un equipo especializado en cáncer de mama.
¿Qué dicen los estudios sobre su eficacia?
Los resultados de las investigaciones recientes son alentadores, aunque todavía existen limitaciones importantes.
Un ensayo clínico de fase II publicado en 2026 en la revista Breast Cancer Research evaluó la crioablación en 48 pacientes con cáncer de mama invasivo temprano. Los tumores tenían un tamaño máximo de 2.5 centímetros, eran visibles mediante ultrasonido y las participantes eran candidatas a cirugía.
Después de la congelación, las pacientes fueron sometidas a una intervención quirúrgica para analizar el tejido tratado. Los investigadores encontraron una ablación completa del componente invasivo en el 97.9% de los casos evaluables. Al considerar tanto el componente invasivo como el carcinoma in situ, la tasa de ablación completa fue del 89.6%.
El estudio también registró una quemadura cutánea leve en una paciente y no identificó eventos adversos graves. Sin embargo, los investigadores observaron que todavía podía existir enfermedad residual, especialmente en el componente intraductal.
Por esta razón, los resultados no respaldan todavía el uso de la crioablación como tratamiento definitivo independiente de la cirugía. Se necesitan estudios adicionales que permitan determinar su eficacia a largo plazo y establecer qué pacientes podrían beneficiarse de ella sin una intervención posterior.
¿Cuáles son las ventajas frente a la cirugía convencional?
Una de las principales ventajas potenciales de la crioablación es que se trata de una técnica mínimamente invasiva. Al no requerir una operación convencional para retirar el tumor, puede reducir el tamaño de las incisiones y las molestias asociadas con el procedimiento.
Entre sus posibles beneficios se encuentran:
- Menor invasión de los tejidos en comparación con una cirugía convencional.
- Posibilidad de realizar el procedimiento con anestesia local en determinados casos.
- Menor impacto físico inmediato y una recuperación potencialmente más sencilla.
- Tratamiento localizado de la lesión mediante guía por imagen.
Estas ventajas pueden resultar especialmente relevantes para pacientes que presentan riesgos quirúrgicos elevados o que cumplen criterios específicos para recibir este tipo de intervención.
Sin embargo, una recuperación más sencilla no significa necesariamente que el tratamiento sea más eficaz en todos los escenarios. La cirugía permite retirar el tejido para analizarlo y determinar con mayor precisión si existen células cancerosas en los márgenes o características que requieran tratamientos adicionales.
Por ello, comparar ambas opciones implica valorar no solo la comodidad del procedimiento, sino también el control del cáncer, la posibilidad de recurrencia y los resultados a largo plazo.
¿La crioablación elimina la necesidad de quimioterapia o radioterapia?
No necesariamente. La crioablación actúa directamente sobre el tumor, pero el tratamiento del cáncer de mama depende de la etapa de la enfermedad, sus características biológicas y el riesgo de que reaparezca o se extienda.
Algunas pacientes pueden necesitar radioterapia, hormonoterapia u otros tratamientos sistémicos, independientemente de la técnica utilizada para tratar la lesión primaria.
Además, la crioablación no sustituye automáticamente la evaluación de los ganglios linfáticos ni otros procedimientos necesarios para determinar la extensión del cáncer.
La estrategia terapéutica debe definirse de manera multidisciplinaria, con la participación de especialistas en oncología, cirugía mamaria, radiología y patología. El objetivo es elegir una combinación de tratamientos que ofrezca el mejor control de la enfermedad según las características de cada paciente.
¿Qué falta para que se convierta en un tratamiento habitual?
Aunque la crioablación ha mostrado resultados favorables en determinados grupos, todavía es necesario establecer con mayor precisión sus indicaciones y sus resultados a largo plazo.
Los investigadores deben comprobar si el procedimiento ofrece un control del cáncer comparable al de la cirugía en poblaciones específicas y determinar qué seguimiento necesitan las pacientes después del tratamiento.
También es importante identificar qué características del tumor permiten predecir una respuesta completa y cuáles aumentan el riesgo de que permanezcan células cancerosas.
Mientras se obtiene esa evidencia, la crioablación debe considerarse una alternativa en evaluación para pacientes seleccionadas, no un reemplazo universal de la cirugía convencional.
Una alternativa prometedora que requiere evaluación individual
La crioablación representa una línea de investigación importante en el desarrollo de tratamientos menos invasivos para el cáncer de mama. Su capacidad para destruir tumores mediante frío extremo podría ampliar las opciones disponibles para determinadas pacientes y reducir el impacto físico de algunos procedimientos.
Sin embargo, los resultados prometedores no significan que todas las personas diagnosticadas puedan prescindir de una operación. La decisión depende del tipo de tumor, su tamaño, su extensión y la evidencia disponible para cada situación clínica.
Ante un diagnóstico de cáncer de mama, lo más importante es recibir una evaluación especializada y conocer los beneficios, riesgos y limitaciones de cada alternativa. La innovación médica puede ampliar las posibilidades de tratamiento, pero su aplicación debe basarse en evidencia científica y en las necesidades particulares de cada paciente.












