El virus del papiloma humano (VPH) suele asociarse con el cáncer cervicouterino, pero también representa un riesgo para la salud masculina. Algunas variantes del virus pueden provocar cáncer de pene, ano y orofaringe, la zona que incluye las amígdalas y la base de la lengua. Como muchas infecciones no producen síntomas, una persona puede tener el virus sin saberlo y transmitirlo a sus parejas sexuales.
La vacunación es una de las principales herramientas para prevenir infecciones por los tipos de VPH asociados con distintos cánceres. Por ello, especialistas y autoridades sanitarias insisten en que la protección no debe considerarse exclusiva de las mujeres: también es importante vacunar a niños y adolescentes varones antes de una posible exposición al virus.
¿Cómo afecta el VPH a los hombres?
El VPH comprende un grupo de virus que se transmiten principalmente mediante el contacto íntimo de la piel y las mucosas durante las relaciones sexuales. La infección es frecuente y, en muchos casos, el sistema inmunitario logra controlarla sin que aparezcan consecuencias a largo plazo.
Sin embargo, algunas infecciones persisten y pueden provocar alteraciones celulares que, con el paso de los años, evolucionan a cáncer. Entre las enfermedades asociadas con ciertos tipos de VPH se encuentran:
- Cáncer de pene.
- Cáncer anal.
- Cáncer de orofaringe, que afecta áreas como las amígdalas y la base de la lengua.
- Verrugas genitales, causadas por determinados tipos del virus.
La presencia del VPH no significa que una persona desarrollará cáncer. El riesgo depende, entre otros factores, del tipo de virus, la persistencia de la infección y las características individuales.
¿Por qué el VPH puede pasar inadvertido?
Una de las dificultades para identificar el virus es que la mayoría de las infecciones no produce síntomas evidentes. Una persona puede no presentar molestias y aun así transmitirlo durante el contacto sexual.
Cuando aparecen manifestaciones, pueden incluir verrugas genitales o lesiones en determinadas zonas. No obstante, los tipos de VPH que provocan verrugas no son necesariamente los mismos que causan cáncer.
Algunas complicaciones relacionadas con infecciones persistentes pueden tardar años en desarrollarse. Por eso, no tener síntomas no descarta una infección previa o actual, y la ausencia de molestias tampoco sustituye las medidas preventivas recomendadas.
La vacunación protege también a los hombres
Las vacunas contra el VPH estimulan al sistema inmunitario para que reconozca determinados tipos del virus y pueda defenderse frente a futuras exposiciones. Su principal función es prevenir nuevas infecciones, no tratar una infección existente ni eliminar lesiones que ya se hayan desarrollado.
La vacunación puede prevenir más del 90 por ciento de los cánceres causados por el VPH, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). La protección depende de recibir la vacuna indicada y de completar el esquema correspondiente.
La inmunización ofrece mayores beneficios cuando se administra antes del inicio de la vida sexual, porque reduce la posibilidad de exposición previa a los tipos de virus incluidos en la vacuna. Por eso, se recomienda durante la infancia y la adolescencia, tanto para niñas como para niños.
¿A qué edad deben vacunarse los niños y los hombres?
La edad recomendada y el número de dosis dependen de las pautas sanitarias de cada país, la edad al comenzar el esquema y ciertas condiciones de salud.
En México, la estrategia pública de vacunación contra el VPH para 2026 contempla a niñas y niños de quinto grado de primaria o de 11 años que no estén escolarizados. También incluye a determinados grupos prioritarios, como personas de 11 a 49 años que viven con VIH y adolescentes que cumplen criterios específicos de vacunación de recuperación.
Estas disposiciones corresponden al programa público y no significan que cualquier adulto pueda acceder automáticamente a la vacuna gratuita. Los hombres que están fuera de los grupos contemplados pueden consultar con un profesional de salud si la vacunación es adecuada para su edad y circunstancias.
En las recomendaciones de los CDC para Estados Unidos, la vacunación de rutina se indica a los 11 o 12 años, puede comenzar a los nueve y se recomienda hasta los 26 años para quienes no recibieron una protección adecuada. Entre los 27 y los 45 años, algunas personas pueden valorar la vacunación con su médico, aunque el beneficio esperado suele ser menor.
Los esquemas pueden variar según la edad y el estado inmunitario. Por ello, conviene confirmar las dosis necesarias con el personal sanitario y no asumir que todas las personas requieren el mismo calendario.
¿La vacuna funciona si la persona ya inició su vida sexual?
Haber iniciado la vida sexual no significa que la vacunación carezca de utilidad. Una persona puede haber estado expuesta a algunos tipos de VPH, pero no necesariamente a todos los incluidos en la vacuna.
Sin embargo, la vacuna no elimina una infección que ya existe ni trata enfermedades relacionadas con el virus. En adultos, la conveniencia de recibirla depende de la edad, las dosis previas y la posible exposición, por lo que es recomendable solicitar orientación médica.
Además, la vacunación no sustituye otras medidas de prevención. El uso de preservativos puede reducir el riesgo de transmisión, aunque no ofrece protección completa porque el virus puede afectar zonas de piel que no quedan cubiertas.
Qué hacer para reducir los riesgos asociados con el VPH
La prevención combina vacunación, información y atención médica. Revisar el esquema de inmunización, consultar sobre la vacuna cuando corresponda y acudir a valoración ante lesiones, bultos, sangrado u otras alteraciones persistentes son medidas importantes.
También conviene hablar abiertamente sobre salud sexual con la pareja y con los profesionales sanitarios. Si bien no todas las infecciones por VPH provocan complicaciones, detectar y atender oportunamente los problemas de salud ayuda a reducir riesgos.
La vacunación contra el VPH es una herramienta preventiva para ambos sexos. Incluir a los hombres en la conversación permite proteger su propia salud y contribuir a disminuir la circulación de los tipos del virus que causan enfermedades.






