Cáncer de mama: estudios relacionan el consumo de alcohol y carnes procesadas con mayor riesgo

El consumo de alcohol y determinados hábitos alimenticios vuelven a ocupar el centro de la discusión sobre la prevención del cáncer de mama durante octubre de 2026, mes dedicado a la sensibilización sobre esta enfermedad.

La evidencia científica identifica una relación causal entre las bebidas alcohólicas y el cáncer de mama, mientras que el consumo elevado de carnes procesadas y los patrones de alimentación asociados al aumento de peso también generan preocupación entre especialistas.

Alcohol y cáncer de mama: ¿qué dice la evidencia científica?

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reconoce al alcohol como un factor causante de cáncer de mama.

Una revisión sistemática encontró que consumir menos de una copa diaria se asocia con un incremento del 4% en el riesgo frente a las personas que no beben alcohol.

Los especialistas explican que el alcohol puede elevar los niveles de estrógeno en la sangre, uno de los mecanismos relacionados con esta asociación.

Sin embargo, estas cifras representan variaciones estadísticas del riesgo y no significan que consumir una bebida provoque necesariamente la enfermedad.

¿Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo?

La relación entre alimentos individuales y cáncer de mama es más compleja.

Las dietas con alta presencia de ultraprocesados, carnes procesadas y bebidas azucaradas pueden favorecer el aumento de peso, una condición asociada con mayor riesgo, particularmente después de la menopausia.

Un metaanálisis que incluyó a más de 1.65 millones de participantes encontró una asociación entre el consumo elevado de carnes procesadas y un incremento del 6% en el riesgo.

Estas asociaciones no demuestran que cada producto alimenticio cause directamente cáncer de mama.

Consumo de soya no ha demostrado elevar el riesgo

Contrario a algunas creencias sobre los alimentos derivados de la soya, los especialistas señalan que consumir tofu, edamame o leche de soya no incrementa el riesgo de cáncer de mama.

Las recomendaciones del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, actualizadas en 2025, incluyen priorizar frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

También aconsejan realizar actividad física, limitar las carnes rojas y procesadas, reducir las bebidas azucaradas y evitar el alcohol.

Prevención requiere considerar distintos factores

Organizaciones especializadas estiman que al menos el 23% de los casos podría prevenirse mediante modificaciones en el estilo de vida.

No obstante, el cáncer de mama es una enfermedad multifactorial, por lo que una alimentación saludable no elimina completamente el riesgo.

Especialistas mexicanos también han advertido sobre el aumento de casos en mujeres menores de 40 años, lo que refuerza la importancia de la orientación médica y la detección oportuna.

Notas recomendadas

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -

Lo que leen ahora