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Nanopartículas inteligentes podrían transformar la terapia contra el cáncer

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Una nueva estrategia desarrollada por científicos de Johns Hopkins busca cambiar la forma en que se utilizan las terapias celulares contra el cáncer. El método emplea nanopartículas biodegradables capaces de introducir instrucciones genéticas directamente en las células inmunitarias dentro del organismo, con el objetivo de convertirlas temporalmente en células capaces de reconocer y eliminar células enfermas.

La investigación, publicada en marzo de 2026 en Science Advances, representa un avance hacia la posibilidad de generar células CAR-T directamente dentro del cuerpo del paciente. A diferencia de las terapias CAR-T convencionales, que requieren extraer células inmunitarias, modificarlas en un laboratorio y posteriormente reintroducirlas, el nuevo método intenta realizar parte de ese proceso desde el interior del organismo.

Los primeros resultados fueron obtenidos en ratones, por lo que todavía se trata de una investigación experimental y no de un tratamiento disponible para pacientes.

¿Cómo funcionan las nanopartículas?

Las partículas desarrolladas por el equipo de Johns Hopkins están fabricadas con polímeros biodegradables y contienen ARN mensajero (ARNm) con las instrucciones necesarias para que determinadas células T produzcan un receptor CAR.

Para conseguir que las nanopartículas lleguen a las células correctas, los investigadores incorporaron moléculas capaces de reconocer y estimular a las células T. Una vez que el ARNm entra en ellas, las células reciben las instrucciones para producir receptores capaces de identificar una proteína conocida como CD19.

El objetivo es que las células T modificadas puedan localizar y destruir células B que presentan esa proteína. Las células B están relacionadas con determinados tipos de cáncer de la sangre, entre ellos algunas leucemias y linfomas, además de enfermedades autoinmunes como el lupus.

Una de las principales diferencias frente a la terapia CAR-T convencional es precisamente el lugar donde ocurre la modificación.

En el tratamiento tradicional, las células T se extraen de la sangre del paciente y se modifican fuera del organismo antes de ser administradas nuevamente. Este proceso puede ser complejo, costoso y requerir instalaciones especializadas.

Con las nanopartículas, los investigadores buscan que esa programación pueda realizarse directamente dentro del organismo.

Los resultados fueron prometedores, pero todavía son preliminares

En los experimentos realizados con ratones sanos, una sola dosis de las nanopartículas consiguió eliminar aproximadamente 95% de las células B presentes en la sangre circulante después de 24 horas. En el bazo, la reducción fue cercana al 50%.

Los investigadores también observaron que las nanopartículas liberaban su carga de ARNm durante las primeras horas posteriores a la administración y posteriormente comenzaban a degradarse.

El resultado es importante porque demuestra que las partículas pueden utilizarse para generar células T con características CAR dentro del organismo y conseguir una respuesta biológica medible.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre demostrar que una tecnología funciona en animales y demostrar que puede utilizarse de manera segura y eficaz en personas.

El estudio publicado en Science Advances es una prueba de concepto preclínica. Todavía será necesario determinar si el sistema puede dirigirse con suficiente precisión a las células adecuadas, cuánto tiempo permanecen activas las células modificadas y qué efectos secundarios podrían aparecer en humanos.

¿Podría reemplazar a las terapias CAR-T actuales?

Los investigadores consideran que la tecnología podría ayudar a solucionar algunos de los principales obstáculos de las terapias CAR-T actuales.

Estas terapias han transformado el tratamiento de determinados cánceres hematológicos, pero su fabricación requiere un proceso personalizado para cada paciente. Las células inmunitarias deben extraerse, modificarse y multiplicarse en instalaciones especializadas antes de regresar al organismo.

El desarrollo de una alternativa que permita realizar la ingeniería celular dentro del cuerpo podría reducir parte de esa complejidad y, potencialmente, facilitar una fabricación más escalable.

Además, las nanopartículas son biodegradables y pueden transportar ARNm sin utilizar un vector viral. En el estudio, los investigadores consiguieron una plataforma relativamente sencilla, compuesta por tres elementos principales, frente a sistemas de nanopartículas más complejos desarrollados anteriormente.

La investigación también tiene aplicaciones potenciales más allá del cáncer. Los científicos señalan que una tecnología capaz de modificar células inmunitarias dentro del organismo podría utilizarse en el futuro para abordar enfermedades autoinmunes, entre ellas el lupus.

El interés por esta estrategia continúa creciendo. Johns Hopkins informó que parte del equipo de investigación colabora con la empresa biotecnológica ImmunoVec en un proyecto respaldado por una subvención de más de 40 millones de dólares de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud de Estados Unidos (ARPA-H), con el objetivo de seguir desarrollando herramientas para la ingeniería de células inmunitarias.

¿Cuándo podría utilizarse en pacientes?

Por ahora, no existe una fecha para que esta terapia llegue a los pacientes.

Los resultados disponibles corresponden a experimentos preclínicos y todavía deben superarse varias etapas antes de iniciar o completar ensayos clínicos en humanos. Será necesario evaluar la seguridad, la dosis adecuada, la duración de la respuesta inmunitaria y la capacidad de las nanopartículas para actuar específicamente sobre las células objetivo.

También será fundamental determinar si la tecnología puede producir una respuesta suficientemente potente y controlada en personas.

El desarrollo forma parte de una tendencia más amplia dentro de la oncología: utilizar nanopartículas como vehículos capaces de transportar medicamentos, proteínas o material genético directamente hacia células específicas y, al mismo tiempo, modificar el entorno inmunitario que rodea a los tumores. Revisiones científicas publicadas en 2026 destacan precisamente el potencial de estas partículas para reprogramar células inmunitarias y superar mecanismos de inmunosupresión presentes en los tumores.

Por ello, aunque todavía no puede hablarse de una cura ni de un reemplazo inmediato para las terapias CAR-T, el trabajo de Johns Hopkins abre una posibilidad relevante: que en el futuro algunas células inmunitarias puedan ser convertidas en herramientas contra el cáncer directamente dentro del organismo, sin tener que sacarlas primero del paciente.

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