El trabajo infantil en la Ciudad de México se duplicó entre 2022 y 2025, al pasar de 59,469 a 112,971 niñas, niños y adolescentes de entre cinco y 17 años, según los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La proporción de menores en esta situación aumentó de 4% a 8% durante el periodo, lo que evidencia un crecimiento de las actividades laborales no permitidas y los trabajos domésticos realizados en condiciones inadecuadas.
Más de 112 mil menores realizan trabajo infantil en la capital
La encuesta identifica dos modalidades principales: ocupaciones no permitidas y quehaceres domésticos no remunerados desarrollados bajo condiciones inadecuadas.
En la Ciudad de México, la primera categoría pasó de 2.5% a 4.2% entre 2022 y 2025.
La segunda aumentó de 1.7% a 4.5% durante el mismo periodo.
Pese al incremento, la capital continúa entre las entidades con menor incidencia de trabajo infantil, al ocupar el lugar 29 de las 32 entidades federativas.
Más de 29 mil niños y adolescentes no asisten a la escuela
Uno de los datos más preocupantes del informe es la relación entre el trabajo infantil y la interrupción de los estudios.
De los 112,971 menores identificados en esta situación durante 2025, 29,137 no asistían a la escuela.
Esto equivale aproximadamente a uno de cada cuatro menores en condiciones de trabajo infantil.
Las dificultades económicas familiares figuran entre las razones mencionadas por adolescentes que trabajan en mercados y espacios comerciales de la capital.
Menores enfrentan jornadas laborales de hasta 12 horas
En zonas como La Merced y el Centro Histórico, algunos adolescentes desempeñan actividades de venta ambulante o atención en establecimientos comerciales.
Giovanni, de 14 años, contó que abandonó sus estudios para vender productos de temporada y que sus jornadas pueden alcanzar las 12 horas diarias.
María, de 15 años, trabaja en un establecimiento de alimentos del mercado La Merced y relató situaciones de acoso por parte de hombres adultos.
Sus experiencias muestran algunas de las condiciones que enfrentan adolescentes incorporados tempranamente a actividades laborales.
Trabajo y estudios generan dificultades para adolescentes
Miguel, un adolescente que trabaja en un puesto de verduras, explicó que estudia bachillerato en línea, pero el cansancio de sus jornadas laborales dificulta que complete las tareas escolares.
El joven señaló que esta situación ha afectado sus calificaciones, aunque mantiene su aspiración de convertirse en médico.
Los resultados de la ENTI muestran que el aumento del trabajo infantil en CDMX involucra tanto las condiciones económicas de los hogares como la continuidad educativa y las circunstancias en que trabajan los menores.




