
Cuando el invierno se siente en el cuerpo
Las bajas temperaturas se hacen notar en distintas alcaldías de la Ciudad de México y en varios estados de la República. El frío llega con su propio ritual: capas de ropa, bebidas calientes, comidas reconfortantes… y, en muchos casos, resfriados que aparecen sin invitación.
Los cambios bruscos de temperatura pueden debilitar al cuerpo, por eso cuidarnos en esta temporada se vuelve esencial. Si ya apareció la congestión, la tos o el malestar general, hay aliados sencillos que ayudan a aliviar los síntomas. Uno de ellos: una buena infusión caliente.
Infusiones que acompañan (y alivian)
Los tés no curan enfermedades, pero sí pueden apoyar al organismo mientras se recupera, aliviar molestias y ofrecer un momento de calma. Son accesibles, tradicionales y profundamente reconfortantes.
Estas son algunas opciones clásicas para acompañarte durante un resfriado:
Jengibre: calor que desinflama
El té de jengibre es uno de los más utilizados. Sus propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas pueden ayudar a aliviar el dolor de garganta y la congestión nasal.
Basta con hervir unas rodajas frescas en agua y, si lo deseas, agregar miel o limón para suavizar el sabor.
Canela y clavo: especias que reconfortan
Esta combinación aromática tiene un efecto termorregulador que favorece la circulación y puede inducir una ligera sudoración, ayudando al cuerpo a regular la temperatura.
Ideal para las noches frías en las que el cuerpo pide abrigo desde adentro.
Limón: simple, pero eficaz
El té de limón aporta vitamina C, esencial para fortalecer el sistema inmunológico. Tomarlo caliente ayuda a aliviar la congestión y a mantener una buena hidratación.
Con miel, se convierte en un remedio suave para calmar la irritación de garganta y disminuir la tos.
Menta: respirar mejor
La menta tiene un efecto refrescante y descongestionante. Sus compuestos aromáticos ayudan a abrir las vías respiratorias y a reducir la mucosidad.
Es una opción ligera, digestiva y efectiva para quienes buscan alivio sin sabores intensos.
Ajo: poderoso aunque discreto
No es el más atractivo por su aroma, pero el té de ajo sigue siendo uno de los remedios más utilizados. Posee propiedades antibacterianas y antivirales que pueden apoyar al cuerpo frente a infecciones leves.
Se prepara hirviendo uno o dos dientes de ajo y combinándolo con limón o miel.
Eucalipto: alivio para el pecho
El eucalipto es reconocido por sus propiedades expectorantes. Su infusión ayuda a abrir las vías respiratorias, aliviar la congestión y facilitar la expulsión de mucosidad.
Es especialmente útil cuando el resfriado afecta el pecho o se acompaña de tos persistente.
Bugambilia: tradición que sigue vigente
La bugambilia, sobre todo en tonos fucsia, magenta y rojo, tiene una larga tradición medicinal en México. Se utiliza como antitusígeno, antipirético y expectorante.
Ayuda a calmar la tos seca, reducir la fiebre y mejorar la función respiratoria, favoreciendo una mejor oxigenación del cuerpo.
Más allá del té: prevención que sí marca la diferencia
Además de estos cuidados cotidianos, es primordial aprovechar las campañas de vacunación que se activan durante esta temporada invernal.
Ante las bajas temperaturas registradas en distintas regiones del país, las autoridades de salud recomiendan mantenerse al día con las vacunas contra influenza, COVID-19 y neumococo, especialmente en niñas, niños, personas adultas mayores y quienes viven con enfermedades crónicas.
Las infusiones ayudan a reconfortar, pero la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir complicaciones respiratorias durante el invierno.
Un último recordatorio
Los tés no sustituyen la atención médica cuando los síntomas son intensos, persistentes o empeoran. Pero sí pueden ser un gran apoyo para atravesar el resfriado con mayor calma y cuidado.
A veces, cuidarse empieza con algo tan simple como una taza caliente… y una decisión a tiempo.












