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Klebsiella pneumoniae: por qué esta bacteria puede causar infecciones graves

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Klebsiella pneumoniae es una bacteria que puede formar parte de la microbiota intestinal sin provocar problemas, pero también puede ocasionar infecciones graves, especialmente cuando llega a zonas del cuerpo donde no debería estar. Entre las enfermedades que puede provocar se encuentran la neumonía, infecciones urinarias, infecciones del torrente sanguíneo, infecciones de heridas y meningitis.

El principal motivo de preocupación es que algunas cepas de K. pneumoniae han desarrollado resistencia frente a varios antibióticos. Cuando una infección resulta difícil de tratar, aumenta el riesgo de complicaciones graves, incluida la sepsis.

¿Qué es Klebsiella pneumoniae?

Klebsiella pneumoniae es una bacteria gramnegativa que puede encontrarse normalmente en el aparato digestivo. Tenerla presente no significa necesariamente que una persona esté enferma.

El problema aparece cuando la bacteria consigue llegar a otras partes del organismo y provoca una infección. Esto puede ocurrir con mayor facilidad en personas hospitalizadas, pacientes con enfermedades graves o quienes tienen dispositivos médicos como catéteres intravenosos o ventiladores.

También existen infecciones que pueden adquirirse fuera de los hospitales, por lo que no debe considerarse exclusivamente una bacteria hospitalaria.

¿Qué infecciones puede provocar?

Klebsiella pneumoniae puede afectar diferentes órganos y tejidos. Entre las infecciones que se han relacionado con esta bacteria se encuentran:

  • Neumonía
  • Infecciones urinarias
  • Infecciones del torrente sanguíneo
  • Infecciones de heridas o sitios quirúrgicos
  • Meningitis

La gravedad depende de factores como el sitio de la infección, el estado general de salud de la persona y las características de la bacteria.

¿Por qué puede ser mortal?

Una infección por Klebsiella pneumoniae puede volverse potencialmente mortal cuando la bacteria invade el torrente sanguíneo o provoca una infección grave en órganos como los pulmones.

Las infecciones sanguíneas pueden desencadenar sepsis, una respuesta extrema del organismo ante una infección que puede provocar daño de órganos y poner en riesgo la vida. La Organización Mundial de la Salud identifica a K. pneumoniae como una de las principales bacterias gramnegativas resistentes encontradas en infecciones del torrente sanguíneo.

En estos casos, la rapidez con la que se identifica la infección y se administra un tratamiento adecuado puede ser determinante.

La resistencia a los antibióticos es uno de sus principales riesgos

Uno de los problemas más importantes asociados con Klebsiella pneumoniae es su capacidad para adquirir resistencia a diferentes antibióticos.

Algunas cepas pueden presentar resistencia incluso frente a carbapenémicos, un grupo de antibióticos utilizado para tratar determinadas infecciones bacterianas graves y resistentes.

Cuando una bacteria es resistente a varios medicamentos, las alternativas para tratar la infección se reducen. Esto puede hacer que el tratamiento sea más complejo y aumentar el riesgo de que la enfermedad evolucione desfavorablemente.

Más de la mitad de algunas infecciones por Klebsiella presentan resistencia

La situación mundial de la resistencia antimicrobiana ha generado especial preocupación alrededor de K. pneumoniae.

De acuerdo con el informe de vigilancia mundial de resistencia a los antibióticos de la OMS publicado en 2025, más de 55% de las infecciones por K. pneumoniae a escala mundial presentan resistencia a cefalosporinas de tercera generación, uno de los grupos utilizados como tratamiento de primera elección para determinadas infecciones.

La cifra no significa que todas las infecciones por Klebsiella sean resistentes ni que una persona infectada tenga necesariamente una infección difícil de tratar. La resistencia debe determinarse mediante pruebas microbiológicas.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Las infecciones por Klebsiella son particularmente relevantes en entornos hospitalarios.

El riesgo aumenta entre personas que se encuentran gravemente enfermas o que reciben determinados tratamientos médicos. Los pacientes conectados a ventiladores, quienes tienen catéteres intravenosos y quienes han recibido tratamientos prolongados con ciertos antibióticos presentan un mayor riesgo de infección.

Esto explica por qué la prevención y el control de infecciones son especialmente importantes en hospitales y unidades de cuidados intensivos.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas dependen del lugar donde se encuentre la infección.

Si afecta los pulmones, pueden aparecer síntomas relacionados con una neumonía, mientras que una infección urinaria puede provocar molestias al orinar, necesidad frecuente de hacerlo o dolor.

Cuando la bacteria llega al torrente sanguíneo, la situación puede ser mucho más grave y requerir atención médica inmediata.

Por eso, no existe un único conjunto de síntomas que permita identificar una infección por Klebsiella pneumoniae. Se necesitan una valoración médica y, cuando corresponde, pruebas de laboratorio para determinar la causa.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico depende del tipo de infección. Los médicos pueden solicitar muestras como sangre, orina, secreciones respiratorias u otros materiales biológicos para identificar la bacteria.

Las pruebas de laboratorio también pueden determinar qué antibióticos son capaces de combatir la cepa identificada, algo especialmente importante cuando existe sospecha de resistencia.

Esta información permite seleccionar el tratamiento más adecuado en lugar de utilizar antibióticos de manera indiscriminada.

¿Se puede tratar?

Sí. Las infecciones por Klebsiella pneumoniae se tratan con antibióticos, pero el medicamento elegido depende de la infección y de la sensibilidad de la bacteria.

Cuando la cepa es resistente a múltiples antibióticos, las opciones terapéuticas pueden reducirse considerablemente. Por eso, no se recomienda automedicarse con antibióticos ni utilizar medicamentos sobrantes de tratamientos anteriores.

La OMS advierte que el uso inadecuado y excesivo de antimicrobianos favorece la aparición y propagación de bacterias resistentes.

La prevención también es fundamental

Las medidas de prevención adquieren especial importancia en los centros sanitarios. El lavado adecuado de manos, la limpieza y desinfección de equipos y superficies y el manejo correcto de dispositivos médicos ayudan a reducir la transmisión de bacterias resistentes.

Además, utilizar antibióticos únicamente cuando son necesarios y siguiendo las indicaciones médicas forma parte de las estrategias para frenar la resistencia antimicrobiana.

Klebsiella pneumoniae no es una bacteria que inevitablemente provoque una enfermedad mortal. El riesgo depende del tipo de infección, las condiciones de la persona y, de manera importante, de si la bacteria es resistente a los antibióticos disponibles. Precisamente por eso, las infecciones graves requieren diagnóstico y tratamiento médico oportunos.

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