
Las manijas retráctiles —aquellas que permanecen ocultas al ras de la carrocería y emergen solo al accionar el vehículo— se han convertido en un símbolo de modernidad. Marcas como Tesla y varias firmas chinas las han popularizado, destacando su aporte aerodinámico y estético. Sin embargo, no todos en la industria están convencidos de su utilidad.
La postura de Thomas Schäfer
En una entrevista reciente con Deutsche Welle, Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen, criticó abiertamente este diseño al considerarlo poco práctico. “Son terribles al usarlas”, afirmó, subrayando que los clientes de Volkswagen esperan familiaridad y facilidad de uso en los vehículos. Para Schäfer, un auto debe ser intuitivo, y las manijas tradicionales cumplen mejor esa función.
Del diseño al usuario: la importancia de lo cotidiano
Aunque las manijas retráctiles aportan puntos en eficiencia aerodinámica, el directivo señaló que en la práctica resultan incómodas y generan rechazo en usuarios acostumbrados a un acceso más sencillo. La marca ya ha comenzado a reflejar esta visión en sus nuevos modelos eléctricos, como el ID. Polo y el ID. Cross, que prescinden de las manijas ocultas y retoman las convencionales.

Riesgos de seguridad y prohibiciones potenciales
El debate no es solo estético. En China, autoridades consideran prohibir las manijas retráctiles tras reportes de accidentes y consternaciones de seguridad. Investigaciones han señalado que pueden atrapar objetos o incluso dedos, además de complicar la apertura en situaciones de emergencia. Si la prohibición se aprueba en el mercado automotriz más grande del mundo, es probable que muchas marcas abandonen esta tendencia de manera global.
Entre la innovación y la tradición
La polémica refleja un dilema mayor en la industria: ¿deben los fabricantes priorizar la innovación estética y tecnológica, o responder a la preferencia del usuario promedio? Volkswagen ha dejado clara su postura: prefiere la funcionalidad y seguridad sobre las modas pasajeras.
Mientras Tesla y varias firmas chinas continúan apostando por manijas retráctiles, Volkswagen decide diferenciarse con un regreso a lo esencial. En un mercado donde la experiencia del usuario es cada vez más determinante, la marca alemana apuesta por la simplicidad, convencida de que no toda innovación aporta verdadero valor al conductor.












