
El más reciente estudio Consumer Trends 2026 de Findasense revela que el contexto actual de estrés prolongado, saturación informativa y uso intensivo de la tecnología está transformando profundamente la manera en que las personas se relacionan con las marcas. La investigación se basa en análisis de data, social listening, estudios de mercado y benchmarking de innovación en América Latina.
Uno de los hallazgos centrales es que el burnout dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una experiencia generalizada. En Estados Unidos, 57% de la población laboral reporta haber vivido burnout moderado o alto, mientras que en América Latina el cansancio se refleja en hábitos cotidianos como el uso excesivo del celular durante la noche y la sensación frecuente de agotamiento, especialmente entre jóvenes de la Generación Z y millennials.
Este entorno de agotamiento sostenido obliga a replantear la manera en que las marcas comunican, diseñan experiencias y construyen vínculos con sus audiencias.
Bienestar y empatía: nuevas prioridades de consumo
El estudio identifica que el bienestar integral se consolida como una aspiración estructural del consumidor, más allá de una tendencia pasajera. En un entorno donde la población mayor de 65 años crecerá hasta representar más del 20% en la región, las decisiones de compra comienzan a orientarse hacia opciones más conscientes, saludables y alineadas con el cuidado físico y emocional.
Los datos respaldan este cambio: 67.5% de los mexicanos considera que el ejercicio mejora la salud, mientras que 40% de consumidores en países como Colombia, Chile y Argentina participará en actividades vinculadas al bienestar emocional. A la par, las ventas online de suplementos crecieron 19% en la región, impulsadas principalmente por mujeres entre 30 y 50 años.
Este escenario confirma que la empatía ya no es solo un valor aspiracional, sino una expectativa concreta que influye directamente en la percepción y elección de marca.
Moment marketing: captar la atención en micro momentos
En un entorno de atención fragmentada, el estudio plantea que el momento se convierte en un nuevo territorio competitivo para las marcas. El 76% de las personas utiliza el smartphone mientras ve televisión y el 81% presta mayor atención a la publicidad cuando está alineada con el contenido que consume.
Este comportamiento transforma la lógica publicitaria tradicional. Las marcas ya no compiten solo por presencia, sino por relevancia contextual. El uso de inteligencia artificial y análisis de datos permite identificar micro momentos emocionalmente significativos y activar mensajes personalizados que conecten con el estado real del consumidor.
Cuando la comunicación logra insertarse en el contexto correcto, la publicidad deja de percibirse como interrupción y comienza a ser vista como acompañamiento útil.
SEO conversacional: la búsqueda evoluciona con la IA
La forma en que las personas descubren productos y marcas también está cambiando. Actualmente, 33% de los consumidores encuentra nuevas marcas a través de búsquedas online y 51% de los compradores de alimentos investiga productos en internet antes de realizar una compra.
Este comportamiento obliga a replantear el enfoque tradicional del SEO. La búsqueda deja de basarse únicamente en coincidencias de palabras clave y evoluciona hacia una interacción más conversacional, centrada en intención, contexto y lenguaje natural.
Las marcas que logran posicionarse mejor son aquellas capaces de responder dudas reales, ofrecer contenido útil y construir autoridad desde la claridad informativa y la comprensión profunda del usuario.
Inteligencia artificial con criterio humano
La quinta gran tendencia identificada es la adopción acelerada de la inteligencia artificial en los procesos de marketing. Actualmente, 58% de los profesionales del sector ya utiliza IA en sus flujos de trabajo y 48% la aplica específicamente en tareas de redacción y generación de contenidos.
Sin embargo, el estudio advierte que la automatización sin supervisión humana puede generar contenidos genéricos, pérdida de autenticidad y desconfianza. La tecnología, por sí sola, no garantiza relevancia.
El verdadero valor competitivo surge cuando la inteligencia artificial se integra con pensamiento estratégico, sensibilidad humana y comprensión profunda del consumidor. En ese equilibrio es donde las marcas construyen credibilidad, diferenciación y conexión real.












