
México da un paso histórico hacia la electromovilidad con el Taruk, el primer autobús 100% eléctrico diseñado y fabricado en territorio nacional. Este proyecto, impulsado por el CONAHCYT junto con las empresas Dina y Megaflux, busca transformar el transporte público y reducir la dependencia de tecnologías importadas.
Innovación mexicana para las calles del país
Taruk, cuyo nombre significa “correcaminos” en lengua yaqui, fue presentado en la Expo Transporte ANPACT 2025 en Guadalajara. Tiene capacidad para transportar a 60 pasajeros y está diseñado con accesos para personas con discapacidad. Su carrocería y chasis son fabricados por Dina, mientras que Megaflux produce el motor, lo que refuerza el contenido nacional en el vehículo.
Autonomía y eficiencia: lo que puede hacer sobre el asfalto
El Taruk alcanza hasta 350 km de autonomía cuando no se usa el aire acondicionado, y hasta 250 km en jornadas intensas. Su batería puede recargarse en aproximadamente 2 a 4 horas, dependiendo de la configuración y la estación de carga.
Este modelo ha sido probado ya en rutas como la Ruta 46 de la Ciudad de México, cubriendo un trayecto de 22 km con 39 paradas, incluyendo alcaldías como Iztapalapa e Iztacalco. También está siendo probado en el Valle de Toluca, en una ruta operada por TEO.
Origen local y certificación Hecho en México
El proyecto Taruk está respaldado por un esfuerzo colaborativo entre el gobierno, la academia y la industria nacional. El CONAHCYT coordinó su desarrollo junto con la UNAM, la UAM y Megaflux y Dina. El 70–75 % de sus componentes son de origen nacional, aunque las celdas de litio y ciertos componentes de electrónica de potencia aún se importan.
En marzo de 2025, recibió la certificación “Hecho en México” por parte de la Secretaría de Economía, lo que avala su fabricación nacional y suma a la estrategia de promover una industria de electromovilidad más soberana.
Producción, escalabilidad y proyección internacional
Roberto Gottfried, cofundador de Megaflux, ha señalado que la planta ya tiene capacidad para producir entre 3,000 y 4,000 unidades Taruk al año. Además, el autobús ha despertado interés en Estados Unidos: autoridades de Los Ángeles han mostrado intención de adquirir entre 10,000 y 20,000 unidades para su flota pública.
Impacto ambiental y social
Taruk no es solo un símbolo tecnológico, sino también una apuesta social y ambiental. Al tratarse de un modelo cero emisiones, ayuda a disminuir la contaminación urbana. La fabricación local implica también la creación de empleos calificados y una cadena de refacciones nacionales, lo que contribuye a la economía mexicana.
Primeros pasos: de pruebas a operación
En Toluca, ya circulan unidades en pruebas operativas en la ruta Crisa–Tenango, lo que permite evaluar su desempeño diario y adaptar la infraestructura de carga. En Ensenada, se espera un despliegue inicial de 80 unidades, junto con estaciones de carga alimentadas por paneles fotovoltaicos y baterías de almacenamiento, para impulsar un sistema de energía limpio.
¿Por qué Taruk importa para México?
Taruk representa un hito en la historia de la movilidad eléctrica en México. No solo es un vehículo de transporte sustentable, sino un proyecto estratégico que fortalece la industria nacional frente a la competencia extranjera, especialmente de autobuses eléctricos importados. Si su producción logra escalar, podría ser parte de una transformación real del transporte público en México, con beneficios ambientales, sociales y económicos.












