
El gobierno apunta al reclutamiento de menores por el crimen organizado
Suecia quiere cambiar una de las bases de su sistema penal. El gobierno anunció que planea reducir la edad de responsabilidad penal de 15 a 13 años para ciertos delitos graves, en respuesta al crecimiento de la violencia juvenil vinculada al crimen organizado.
La medida surge en un contexto donde cada vez más menores están siendo utilizados por redes criminales, principalmente en delitos relacionados con el narcotráfico. Según el propio gobierno, los casos en los que están implicados menores de 15 años se han duplicado en la última década, y los responsables de ataques violentos son cada vez más jóvenes.
Uno de los factores clave es el uso de aplicaciones cifradas, a través de las cuales los adolescentes son reclutados para cometer delitos a cambio de dinero, aprovechando las lagunas legales que limitan las sanciones por su edad.
Qué contempla la reforma y a quién aplicaría
La propuesta plantea que jóvenes de 13 años puedan ser imputables en delitos graves como homicidios o ataques con explosivos.
De acuerdo con el gobierno, esta medida tendría un carácter temporal de cinco años, aunque aún no se ha definido la fecha exacta en la que entraría en vigor.
Además, forma parte de una estrategia más amplia que incluye:
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La creación de centros de detención específicos para menores
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La eliminación de sanciones más flexibles por edad
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La posibilidad de que la policía utilice medidas coercitivas para investigar redes criminales
El objetivo es frenar el uso de menores como ejecutores dentro de estructuras delictivas, donde muchas veces funcionan como intermediarios difíciles de rastrear.
El debate: seguridad vs. riesgos para la infancia
La propuesta ya abrió un debate dentro del país. Organizaciones como BRIS, enfocadas en la defensa de los derechos de la infancia, advierten que la medida podría tener efectos no deseados.
Según especialistas, existe el riesgo de que las organizaciones criminales desplacen el reclutamiento hacia niños aún más pequeños, generando un efecto contrario al buscado.
Aunque Suecia ha logrado reducir algunos indicadores como los tiroteos mortales, el país sigue enfrentando ataques con explosivos y episodios de violencia recurrentes, lo que mantiene la presión sobre el gobierno a pocos meses de un nuevo proceso electoral.
La discusión de fondo no es menor: cómo enfrentar el crimen organizado cuando los protagonistas cada vez son más jóvenes y dónde trazar la línea entre seguridad y protección de la infancia.












