
La alerta sísmica volverá a sonar en 2026 y no será una sorpresa: este año están programados tres Simulacros Nacionales en distintos meses. Más allá del ruido y la pausa obligada en la rutina, estos ejercicios sirven para medir tiempos de reacción, poner a prueba protocolos de emergencia y recordar qué hacer ante un sismo real.
Si quieres evitar el susto innecesario y tener claro cuándo sonarán las alarmas, aquí te dejamos las fechas previstas y lo que debes tomar en cuenta para cada ejercicio.
Fechas confirmadas y tentativas de los simulacros 2026
Para 2026 se contemplan tres simulacros nacionales. Aunque algunas fechas suelen confirmarse oficialmente semanas antes, el calendario se basa en ejercicios previos y en fechas históricas relacionadas con sismos en México.
Las fechas consideradas para este año son:
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Primer Simulacro Nacional: 18 de febrero de 2026
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Segundo Simulacro Nacional: abril de 2026 (fecha por confirmar)
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Tercer Simulacro Nacional: 19 de septiembre de 2026
Es importante señalar que el simulacro de abril dependerá de la confirmación oficial de la Coordinación Nacional de Protección Civil.
¿A qué hora sonará la alerta sísmica?
En ejercicios anteriores, la alerta sísmica ha sonado a las 11:00 de la mañana, horario que suele mantenerse de forma constante para facilitar la participación de escuelas, oficinas y comercios.
No obstante, la hora exacta será confirmada por las autoridades en los días previos a cada simulacro, por lo que se recomienda mantenerse atento a los canales oficiales de Protección Civil y gobiernos estatales.
Por qué es importante participar en los simulacros
Los simulacros nacionales no son solo un trámite. Estos ejercicios permiten:
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Identificar rutas de evacuación y puntos de reunión
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Medir tiempos de respuesta en hogares, escuelas y centros de trabajo
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Detectar fallas en protocolos de emergencia
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Familiarizarse con el sonido de la alerta sísmica
Participar de forma consciente puede marcar la diferencia en una situación real. Anotar las fechas y tomar el simulacro en serio es una de las medidas más sencillas para reducir riesgos en un país con alta actividad sísmica.












