
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se pronunció hoy, 7 de julio de 2025, desde su conferencia matutina en Palacio Nacional, para condenar enérgicamente los actos de violencia y las expresiones xenófobas registrados durante la manifestación contra la gentrificación en la Ciudad de México.
El pasado 4 de julio, cientos de personas se congregaron en la colonia Roma–Condesa para exigir acciones contra el encarecimiento de la vivienda y la expulsión de comunidades tradicionales por la llegada de “nómadas digitales” y turistas que pagan rentas elevadas. Lo que empezó como una protesta legítima por el derecho a la ciudad, desafortunadamente derivó en actos de vandalismo contra fachadas, comercios y hogares, y en consignas hostiles hacia personas extranjeras radicadas en la capital.
“Todas y todos los mexicanos tenemos que tener muy presente que no a la discriminación, no al clasismo, no al racismo, no a la xenofobia… Las muestras xenofóbicas de esa manifestación hay que condenarlas”, afirmó la mandataria.
Sheinbaum recordó que México ha sido históricamente un país de puertas abiertas, con una tradición de recibir a refugiados, exiliados y migrantes, desde los republicanos españoles hasta personas provenientes de América Central. “México es un país abierto al mundo y no es discriminatorio”, subrayó, al tiempo que rechazó “la actitud de una mujer argentina que, insultó clasistamente a un policía de la CDMX”, en un incidente que se volvió viral en redes sociales.

Respuesta del Gobierno capitalino
Por su parte, la administración de la jefa de Gobierno Clara Brugada también emitió un comunicado condenando los desmanes y las expresiones discriminatorias durante la manifestación antidgentrificación. Señalaron que los actos violentos fueron protagonizados por personas “ajenas” al movimiento pacífico, y señalaron que la gentrificación —aunque real y preocupante— no justifica el uso de la discriminación .
El Gobierno local reafirmó su compromiso con el derecho a la vivienda digna y con el arraigo comunitario, señalando que se encuentra en curso un plan para impulsar vivienda social en zonas impactadas por este fenómeno urbano: Roma, Condesa, Juárez, Centro Histórico y San Rafael.
Gentrificación: problema estructural
La gentrificación no es un fenómeno aislado: según la columnista Viri Ríos, la capital enfrenta un déficit acumulado de 800 000 viviendas, y cada año alrededor de 30 000 hogares se ven obligados a migrar hacia los márgenes del Estado de México por la imposibilidad de cubrir las rentas urbanas. En colonias populares como Iztapalapa y Gustavo A. Madero, los precios han aumentado casi cinco veces en dos décadas, lo que convierte a la vivienda asequible en un bien cada vez más inaccesible.
Ríos enfatiza que la solución no pasa por expulsar a extranjeros —la mayoría de residentes en Roma y Condesa son mexicanos—, sino por implementar políticas públicas robustas:
- Impuestos a viviendas desocupadas o de uso exclusivo para renta turística.
- Expropiación de predios abandonados para crear vivienda social.
- Reformas al ordenamiento urbano para promover vivienda vertical y densificación.
- Reducción de costos notariales y agilización de permisos de construcción.
Qué sigue: diálogo, regulación y políticas públicas
Ante el repunte de movilizaciones ciudadanas, Sheinbaum anunció que colaborará con el Gobierno capitalino para desarrollar un plan federal-local que regule la especulación inmobiliaria derivada de plataformas de renta temporal —como Airbnb— y los llamados nómadas digitales. Aclaró que se analizará si se requiere una ley federal o si las atribuciones recae en los estados o autoridades municipales.
El acompañamiento desde el gobierno reforzará la defensa del derecho a la vivienda con medidas concretas, pero también instará al fortalecimiento de un diálogo inclusivo y respetuoso, libre de discriminación, odio y violencia.
Balance final
La marcha antidgentrificación de este 4 de julio en la CDMX puso en evidencia la tensión entre una exigencia legítima —el acceso a la vivienda y la defensa de los barrios tradicionales— y formas de protesta que cruzaron la línea hacia el vandalismo y la xenofobia. La respuesta de Sheinbaum y del Gobierno local ha sido un llamado urgente al respeto, la inclusión y el diálogo, junto a la promesa de avanzar en regulaciones que equilibren el desarrollo urbano con los derechos de los habitantes originales.
En este contexto, el desafío para las autoridades y la ciudadanía será traducir el reclamo social en acciones institucionales: legislaciones, ordenamientos urbanos, impuestos éticos, vivienda social y propuestas ciudadanas sostenibles. Sin perder de vista que la lucha contra la gentrificación debe ir de la mano del respeto a la diversidad cultural, el reconocimiento mutuo y la construcción de una ciudad verdaderamente democrática.
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