
El senador Ricardo Monreal confirmó la ruptura política entre Morena y el Partido del Trabajo (PT) en Oaxaca, luego de la consulta sobre la revocación de mandato del gobernador Salomón Jara. El distanciamiento marca un cambio relevante en la correlación de fuerzas entre dos partidos que habían mantenido una alianza electoral en distintos procesos.
Monreal señaló que la relación entre ambas fuerzas se deterioró tras los desacuerdos surgidos en torno al proceso de consulta ciudadana, el cual generó tensiones internas y diferencias de postura que derivaron en un quiebre político a nivel estatal.
La consulta como punto de inflexión
La revocación de mandato impulsada en Oaxaca se convirtió en un elemento detonante de la ruptura. Mientras Morena respaldó el proceso y al gobernador, sectores del PT manifestaron inconformidades respecto a la forma en que se condujo la consulta y al trato político recibido dentro del gobierno estatal.
Estas diferencias escalaron más allá del ámbito local y fueron reconocidas públicamente por actores nacionales, lo que confirma que la fractura no es solo táctica, sino estructural en términos de relación política entre ambas fuerzas en la entidad.
Implicaciones para el escenario político en Oaxaca
La separación entre Morena y el PT tiene consecuencias directas en la configuración del poder político en Oaxaca. Ambas fuerzas habían compartido espacios de representación y estructura territorial, por lo que el rompimiento redefine alianzas, equilibrios y estrategias de cara a futuros procesos electorales.
La ruptura también abre interrogantes sobre la gobernabilidad y la cohesión interna del bloque político que llevó a Salomón Jara al poder, especialmente en un contexto donde la estabilidad de las alianzas suele ser determinante para la operación política cotidiana.
Morena reconoce diferencias, pero descarta crisis nacional
Aunque el quiebre es evidente en Oaxaca, la dirigencia de Morena ha señalado que se trata de un conflicto localizado y no necesariamente representa una ruptura total con el PT a nivel nacional. Sin embargo, el reconocimiento público del conflicto por parte de figuras como Monreal evidencia la profundidad del desacuerdo.
Este tipo de fracturas internas suelen ser interpretadas como síntomas de tensiones acumuladas dentro de coaliciones amplias, donde la competencia por espacios políticos puede terminar debilitando acuerdos previamente consolidados.
Un reacomodo político en marcha
El caso Oaxaca refleja un fenómeno más amplio dentro de la política mexicana: la fragilidad de las alianzas cuando surgen disputas por poder, control territorial y toma de decisiones. La consulta de revocación de mandato, diseñada como un mecanismo democrático, terminó funcionando como catalizador de una crisis política entre aliados.
El reacomodo que sigue a este rompimiento podría modificar el mapa político estatal en los próximos meses. Las decisiones que adopten tanto Morena como el PT serán clave para entender el rumbo de sus estrategias y su relación futura en Oaxaca.












