
El presidente de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, emitió recientemente un llamado dirigido a los jóvenes mexicanos para que asuman un rol activo en la sociedad, particularmente en la lucha contra el autoritarismo y la corrupción. Salinas resaltó la importancia de que las nuevas generaciones se conviertan en los líderes que México requiere en estos tiempos, definidos por retos estructurales y demandas sociales urgentes.
Autoritarismo, corrupción y el riesgo de la pasividad
Salinas expresó preocupación por lo que describió como un entorno donde “la corrupción y el autoritarismo han ganado terreno” debido, en parte, al silencio ciudadano o a la apatía política. Señaló que, si los jóvenes no participan y no exigen rendición de cuentas, este tipo de prácticas se perpetuarán.
Llamado explícito al liderazgo juvenil
El empresario instó a los jóvenes a formarse, informarse y asumir responsabilidades en sus comunidades. Dijo que ese liderazgo no exige necesariamente cargos públicos, sino compromiso con valores como honestidad, transparencia y empatía. Para Salinas, el cambio debe surgir desde el individuo, reforzado por acciones colectivas.
La libertad como eje transformador
Una parte central del discurso del líder empresarial fue la exaltación de la libertad: la libertad de pensamiento, de expresión, de crítica y de acción. Salinas subrayó que estos derechos fundamentales son los que permiten cuestionar al poder, denunciar abusos, y construir instituciones que funcionen para la ciudadanía.
El rol de la educación y la cultura cívica
Para que el llamado se traduzca en resultados concretos, Salinas señaló que es indispensable fortalecer la educación cívica y la formación ética. Mencionó que los jóvenes deben conocer sus derechos y deberes, entender cómo funcionan los mecanismos democráticos y desarrollar capacidades críticas frente a la información y la manipulación mediática.
El mensaje de Ricardo Salinas pone sobre la mesa una reflexión esencial: en contextos sociopolíticos complejos, la juventud está llamada a ser un contrapeso al autoritarismo y la corrupción. Su llamado al liderazgo no es nuevo, pero destaca la urgencia. Si los jóvenes optan por actuar con conciencia y responsabilidad, podrían incidir decisivamente en la trayectoria futura de México.












