
A tan solo 300 días del Mundial 2026, vale la pena remontarnos a la organización de los torneos de México 1970 y México 1986, donde el fútbol aunaba pasión y hospitalidad en sedes que hoy parecen haber desaparecido del radar. Ciudades como Tlaxcala, Irapuato o Saltillo, lejos de los reflectores actuales, fueron el refugio y cuartel de grandes selecciones mundiales.
Saltillo: Inglaterra y Portugal en tierra invitada
Aunque no fueron sedes oficiales, Portugal e Inglaterra eligieron Saltillo como su base de entrenamiento en 1986. Los lusos, según crónica de época, tuvieron sus “flirteos con las chicas locales”; esa anécdota se mezcló con su desempeño irregular en la cancha. Por su parte, los ingleses encontraron en el modesto Centro Recreativo de la Sección 38 su zona de acondicionamiento, mientras descansaban en el Hotel Camino Real, al igual que los portugueses.
Irapuato: URSS y el estadio Sergio León Chávez
El representativo de la URSS se instaló en Irapuato, alojado en el Hotel Florida, y en esa condición consiguió avanzar de la fase de grupos. El emblemático Estadio Sergio León Chávez se alzó como escenario de partidos y entrenamientos previos, con capacidad ampliada a 30,000 espectadores y una curiosa marca: albergar el último partido mundialista de Hungría hasta 2022.
Tlaxcala: el retiro natural de la selección española
España optó por la soledad y el entorno saludable de Tlaxcala para preparar sus sesiones físicas. Lejos del bullicio, los entrenamientos se desarrollaban en bosques y montes, como una especie de purga espiritual para su cuerpo y mente.
Puebla e Italia: belleza y entrenamiento
La selección italiana decidió hospedarse en Puebla, seducida por su riqueza arquitectónica, gastronómica y cultural. Entre una sesión y otra, muchos jugadores exploraron recintos históricos y disfrutaron la hospitalidad local.
:quality(75)/media/pictures/2025/08/15/3360908.jpg)
Comparativa: Luego y ahora
- Logística y seguridad: En aquellos torneos, la cercanía, el intercambio cultural y el contacto comunitario eran esenciales. Hoy, el entorno es otro: la seguridad y la estructura institucional dominan la planificación del Mundial 2026.
- Ciudades escondidas vs. grandes urbes: El contraste es evidente: sedes inesperadas en 70 y 86 frente a ciudades de infraestructura afianzada para el torneo de 2026, incluyendo instalaciones de Primera División, centros de alto rendimiento y modernas ciudades deportivas.

Legado histórico y emocional
Estas ciudades (Saltillo, Irapuato, Tlaxcala y Puebla) dejaron huella al recibir a figuras globales. Entre clima de fiesta y entrenamientos bajo condiciones rurales, generaron memorias imborrables que reflejaron otro México. Un país abierto al mundo, entregado en cada rincón, donde el fervor por el fútbol se vivía en calles y plazas.
Hoy, con la mirada puesta en 2026, evocarlas nos permite valorar el camino recorrido. Desde la camaradería espontánea de los pueblos, hasta la soberbia organización actual, los mundiales pasados nos recuerdan que el fútbol sigue siendo puente de culturas.
También puedes leer: Fin de una era: Christian Horner fuera de Red Bull tras 20 años al mando












