
El maquillaje y los productos de cuidado facial caducan y, aunque visualmente puedan parecer en buen estado, su uso después de su fecha o PAO (símbolo de tarro abierto) puede perjudicar la piel, incluso desencadenar efectos graves.
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Foco de proliferación microbiana
Los productos abiertos —bases, máscaras, labiales— se convierten en caldo de cultivo para bacterias y hongos. El contacto con brochas, esponjas y aire contaminado favorece su desarrollo, provocando consecuencias como irritaciones, dermatitis de contacto, acné, conjuntivitis u orzuelos.
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Pérdida de eficacia
Al degradarse, los ingredientes activos pierden su potencia: protectores solares dejan de bloquear rayos UV, sérums antioxidantes se vuelven ineficaces y bases pierden adherencia y cobertura.

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Cambios perceptibles
Textura grumosa, separación de líquidos y aceites, olor rancio o químico y cambio de color son señales visuales de oxidación o contaminación. No las ignores.

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Obstrucción de poros y envejecimiento
Los químicos degradados tienden a taponar los poros, lo que lleva a acné, brotes, resequedad, grasa excesiva e incluso envejecimiento prematuro.

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Zona ocular extremadamente vulnerable
Productos cerca de los ojos —máscaras, delineadores— caducan rápidamente (3–6 meses), ya que son propensos a contaminarse, generando blefaritis, ardor ocular, lagrimeo o infecciones.

Duración estimada según el tipo
- Máscara de pestañas y delineador: 3–6 meses
- Bases, correctores cremosos: 12–24 meses
- Lápices de ojos/labios: 12 meses
- Sombras, polvos, coloretes: 12–36 meses
- Protectores solares y desmaquillantes líquidos: 6–12 meses.
Recomendaciones de cuidado:
- Revisa el símbolo PAO: éx. “12M” significa 12 meses desde la apertura.
- Si no aparece, tira el producto tras 3 años máximo.
- Desecha ante olor raro, cambio de textura o grumos.
- Almacena en lugar fresco y seco, lejos del baño .
- Limpia aplicadores semanalmente para prevenir contaminación.
- No compartas productos de ojos o labios.
El maquillaje caducado no es solo cuestión de calidad estética, es una amenaza para la salud cutánea. Los peligros incluyen infecciones, irritaciones, acné y envejecimiento prematuro. La clave está en conocer las fechas, estar alerta a cambios en los productos y mantener una rutina de limpieza del neceser. Cuidar la piel también es saber cuándo desechar aquello que puede dañarla.












