
Desde Milán, la firma uruguaya Plas Collective reimagina la moda con experimentación micológica y colaboraciones creativas en su propuesta sostenible.
El micelio como materia prima del futuro
En la columna Encuentros Latinos de Vogue México, Luz García presenta a Plas Collective, una marca con base en Milán y sello uruguayo que redefine la moda sostenible a través de la experimentación con materiales orgánicos: principalmente, hongos. Su más reciente colección, Mycelia, nació de una colaboración con Aléa Work, un estudio de diseño experimental en París que utiliza micelio como base para crear textiles vibrantes y conscientes.
La inspiración para innovación surgió tras la caída del desarrollo de Mylo, el material hecho por Bolt Threads a partir de micelio, cuya fabricación fue suspendida pese al interés de marcas como Adidas y Stella McCartney en el 2020. En este escenario, Plas Collective ofrece una alternativa desde una visión latina y artesanal: prendas únicas y conscientes desde su origen.
Nathalie Danten: una visión colectiva y experimental
Fundadora y directora creativa, Nathalie Danten se formó en Parsons (Nueva York) y ha construido un ecosistema creativo donde convergen artesanos, artistas interdisciplinarios y estudios de diseño. Desde sus inicios, su enfoque se basó en “tener visiones diferentes y ver cómo juntarlas” .
La colección Spring Decadence, surgida de la misma colaboración micológica, promueve una moda menos efímera y más reflexiva sobre el tiempo, el proceso y la creatividad. Para Danten, vestir bien implica rodearse de narrativas compartidas y procesos de producción que respeten el planeta.
Diseño con hongos: del laboratorio al closet
La técnica detrás de Mycelia es de alto impacto visual y simbólico: se inocula micelio en tejidos bajo una cápsula plástica, donde el hongo crece y tiñe el tejido. Después, el material se lava y conserva la coloración natural, resultado en textiles que son al mismo tiempo arte y funcionalidad.
Esta experimentación, aunque evocadora de performance, ha sido traducida en prendas usables para personas creativas que no necesariamente forman parte de la industria de la moda: prendas únicos que funcionan para un opening, cena o evento, pero sin perder su espíritu reflexivo sobre la sostenibilidad.
Más allá del upcycling: identidad y slow fashion
Nathalie busca diseño con identidad. Plas Collective ha explorado técnicas como knitwear con deadstock, botones upcycled y cortes que invitan al juego estético. Su icónica pieza de top y falda con dobladillo enrollable es un ejemplo de esa estética que permite transformación sobre el cuerpo.
Asimismo, su colaboración con Aléa Work potencia una visión slow fashion: entornos de creación colaborativos, procesos manuales y menos dependientes del calendario comercial. Para la marca, cada colección es un gesto de resistencia contra la rapidez superficial de las tendencias.
Un camino latino de innovación
Desde los primeros moodboards hasta la materialización de colecciones, Plas Collective representa un modelo creativo latino, donde las raíces uruguayas y la experiencia europea se entretejen en una visión estética que cuestiona la moda rápida.
La columna Encuentros Latinos de Vogue está diseñada para visibilizar este tipo de iniciativas: marcas que emergen de Latinoamérica y proponen alternativas innovadoras, creativas y sostenibles en la industria global.
Plas Collective demuestra que la moda sostenible puede ser disruptiva, reflexiva y profundamente artesanal. Desde Milán, a través de prácticas colaborativas y biotecnológicas con hongos, la marca lidera un diálogo urgente: ¿cómo vestir con sentido de comunidad, creatividad y respeto ambiental? La respuesta está en piezas que no solo cuentan historias, sino que nacen de una red de apoyos y cuidados.












