
La sevillana Pilar Manchón, directora de Estrategia de Investigación en Inteligencia Artificial de Google, asegura que la IA no debe verse como una amenaza, sino como un catalizador de transformación. A su juicio, “la inteligencia artificial es capaz de llevarnos a un nuevo Renacimiento”.
Seguridad y responsabilidad
Manchón subraya que Google fue pionero en establecer principios de desarrollo ético de la IA. La clave, afirma, es anteponer la seguridad a la velocidad, incluso cuando el mercado exige rapidez. Iniciativas como las peticiones a la ONU para establecer “líneas rojas” deben ser escuchadas y valoradas.
Humanización de la IA
Para la especialista, la tendencia de atribuir rasgos humanos a las máquinas es un proceso natural. Puede ser beneficioso —por ejemplo, en casos de soledad—, pero advierte que se deben establecer límites claros y garantizar la transparencia, para que los usuarios siempre sepan que interactúan con un sistema artificial.
Educación y confianza
El verdadero reto, sostiene, está en la educación de los usuarios. Igual que aprender a conducir requiere entrenamiento, usar la IA de manera responsable también. La IA, dice Manchón, “aumenta nuestras capacidades, es un potenciador humano”, pero solo si se utiliza con formación adecuada.
Agentes digitales y poder delegado
Sobre el auge de los agentes digitales capaces de actuar en nombre de los usuarios, advierte que todo depende de los niveles de control y confianza. Estos sistemas hablan en lenguaje natural y se adaptan al contexto del usuario, lo que puede generar una sensación de cercanía peligrosa si no se comprende que no son humanos.
La entrevista refleja una visión clara: los trabajos no desaparecerán con la IA, sino que se transformarán. Sin embargo, el cambio ocurre más rápido que en revoluciones anteriores, lo que exige preparación social, educativa y empresarial para que la humanidad pueda aprovechar las oportunidades y minimizar los riesgos.












