
James Van Der Beek falleció ayer a los 48 años a causa de cáncer. La noticia marca el cierre de una trayectoria que fue mucho más que el éxito de una serie juvenil: el actor dejó una huella cultural al encarnar, en plena televisión de finales de los noventa, una masculinidad sensible, vulnerable y emocionalmente abierta, en un momento en el que ese modelo apenas tenía espacio en la pantalla.
Fue más que el galán adolescente de toda una generación y mucho más que un meme para las nuevas audiencias. Van Der Beek se convirtió en un referente silencioso al interpretar a Dawson Leery en Dawson’s Creek, un protagonista que rompió con los estereotipos dominantes de su época.
Tenía apenas 20 años cuando dio vida a Dawson, un joven obsesionado con el cine, idealista hasta el exceso y profundamente enamorado de su mejor amiga. En la televisión de 1998, dominada por personajes masculinos seguros, irónicos o agresivos, Dawson representaba algo inusual: hablaba de sus emociones, dudaba, lloraba por amor y no ocultaba su fragilidad.
Un protagonista fuera de molde
El crítico Enrique Solórzano recuerda que el personaje resultaba provocador en un contexto donde los dramas juveniles todavía abordaban a los jóvenes desde una lógica moralizante, como Beverly Hills, 90210.
“Dawson era un joven entregado al arte, poco agresivo, sexualmente inseguro, romántico e idealista. Contrastaba con Pacey, más carismático y seguro de sí mismo. Esa dualidad ofrecía una masculinidad vulnerable que era poco habitual entonces”, explica.
Ambientada en el aparentemente tranquilo pueblo ficticio de Capeside, la serie abordó el primer amor, la traición, la salud mental, las diferencias de clase y la identidad sexual, pero también abrió un espacio para que los hombres jóvenes se vieran reflejados sin la obligación de ser duros o invulnerables.
Sensibilidad como acto de resistencia
En los años noventa, la vulnerabilidad masculina solía asociarse con debilidad. Mostrar emociones podía afectar la imagen pública de un actor. Que Dawson llorara en pantalla rompía con esa expectativa: ya no bastaba con que el personaje superara obstáculos, también había que mostrar que le dolía.
Una de las escenas más recordadas, en la que Dawson llora tras la traición de sus dos mejores amigos, Joey y Pacey, se convirtió años después en un GIF viral. Lejos de incomodarse, Van Der Beek recreó la escena y se burló de sí mismo, resignificando el momento desde la autoconciencia y el humor.
Coraje lejos de los reflectores
Fuera del set, el actor mantuvo una coherencia con la sensibilidad que proyectó en pantalla. En 2019, durante su participación en Dancing with the Stars, reveló en televisión abierta que su esposa había sufrido un aborto espontáneo, un tema poco abordado públicamente por figuras masculinas.
Durante la pandemia dejó Los Ángeles y se mudó con su familia a Texas, en busca de una vida más tranquila junto a su esposa Kimberly y sus seis hijos. En 2024 hizo público su diagnóstico de cáncer colorrectal. Para afrontar los gastos médicos, subastó objetos de Dawson’s Creek y Varsity Blues.
“Tan pronto como escuché el diagnóstico pensé: esto va a ser lo mejor que me ha pasado… es un viaje de amor propio”, dijo en una entrevista con Craig Melvin para Today.
Con su muerte, James Van Der Beek deja algo más que una serie icónica: deja un precedente. En una época que exigía dureza, mostró que sentir también podía ser una forma de fortaleza.












