
El cáncer de mama continúa siendo una de las principales amenazas para la salud de las mujeres en México. De acuerdo con cifras del INEGI y la Secretaría de Salud, esta enfermedad es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres, con más de 7,000 fallecimientos al año y alrededor de 30,000 nuevos casos diagnosticados. Frente a este panorama, la mamografía se mantiene como la herramienta más efectiva para una detección temprana, ya que permite identificar anomalías mucho antes de que aparezcan síntomas o cambios palpables.
La Dra. Sharon Jelena Phillips, médica de medicina familiar de Mass General Brigham, destaca que aunque el estudio puede generar incomodidad, su duración es mínima y su importancia, vital. “La compresión solo dura unos 15 segundos. Es rápido, y puede hacer una gran diferencia en la salud de una mujer”, explica.
¿Cuándo deben comenzar las mujeres a realizarse mamografías?
Existen distintas recomendaciones internacionales, pero un consenso claro señala la necesidad de iniciar la detección a partir de los 40 años. Organismos como la Sociedad Americana contra el Cáncer y otros grupos especializados coinciden en que la incidencia en mujeres jóvenes ha ido en aumento, por lo que comenzar a esta edad permite identificar casos tempranos.
En México, la Norma Oficial Mexicana NOM-041 establece que las mujeres de entre 40 y 69 años deben realizarse una mamografía cada dos años, con posibilidad de acortar este intervalo si existen antecedentes familiares o factores de riesgo. Sin embargo, la ENSANUT señala que apenas 4 de cada 10 mujeres en ese rango de edad se han realizado el estudio recientemente, lo que evidencia la necesidad de mayor conciencia y acceso.
Por qué las mujeres postergan este estudio esencial
La incomodidad del procedimiento, el temor a un diagnóstico adverso, la falta de tiempo o los costos pueden llevar a muchas mujeres a retrasar su mamografía. También influye el miedo a los falsos positivos, un escenario que puede generar ansiedad, pero que forma parte del proceso de evaluación clínica. Pese a ello, las ventajas de una detección temprana superan ampliamente cualquier inquietud.
La Dra. Phillips subraya que las mamografías periódicas permiten:
• Detectar cáncer en etapas iniciales, cuando los tratamientos son más eficaces.
• Reducir drásticamente el riesgo de muerte por cáncer de mama.
• Acceder a intervenciones menos invasivas.
• Obtener tranquilidad y seguimiento preventivo.
Beneficios reales que pueden salvar vidas
El IMSS estima que más del 90% de los casos detectados en etapa temprana tienen una supervivencia mayor al 80%. No obstante, muchos diagnósticos en México siguen realizándose en etapas tardías, cuando la enfermedad ya ha avanzado y las probabilidades de recuperación disminuyen considerablemente.
Aunque la mamografía implica una mínima exposición a radiación y puede generar ansiedad anticipatoria, los beneficios clínicos son contundentes. La especialista recalca que estos estudios deben integrarse como parte fundamental del autocuidado.
Un llamado urgente a priorizar la salud femenina
La mamografía no solo es una recomendación preventiva, sino una herramienta vital para disminuir la mortalidad por cáncer de mama. Posponerla puede representar un riesgo significativo, mientras que realizarla a tiempo puede salvar vidas.
“Hablar con su médico sobre sus riesgos y prioridades es fundamental. Juntos pueden establecer el plan adecuado para su salud”, concluye la Dra. Phillips.












