
Cuando Kendall Jenner dice que el tequila puede ser un accesorio, lo hace en serio. Sus Labubus Tequila 818 no son solo mini botellas: son un statement de estilo, un toque de lujo portable y la prueba de que el lifestyle también se bebe.
Olvida los minibar y los shots de avión: ahora el tequila se lleva en el bolso, se luce y se comparte, como cualquier detalle de moda que define tu día a día.
Charms para bolsos Kendall Jener: más que un detalle, un statement
Kendall Jenner no se conforma con que su tequila se beba: quiere que se lleve. Los charms o Labubus de Tequila 818 Mini son pequeñas botellas de 50 ml diseñadas para convertirse en accesorios de bolso, coleccionables y visibles, capaces de comunicar estilo y personalidad en un solo objeto.
La idea es simple pero poderosa: transformar un producto de consumo en una extensión del estilo de vida de quienes lo llevan.
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Una publicación compartida por 818 Tequila | Eight Reserve by 818 (@drink818)
¿Por qué todos quieren un Tequila 818 Mini?
La respuesta está en la combinación de portabilidad, diseño y exclusividad. Estos mini nips no son solo botellas: son joyas efímeras que juegan con la estética, la cultura de coleccionables y la fascinación de la Gen Z por objetos que reflejan identidad. Cada detalle —desde el tamaño hasta el charm que lo acompaña— convierte al producto en algo aspiracional y socialmente reconocible.
¿Por qué Kendall Jenner apuesta por los Labubus de Tequila 818?
La marca busca conectar con un público que va más allá del consumo: la Generación Z quiere expresar quién es mediante experiencias y objetos que hablen de su personalidad. Los charms funcionan como códigos culturales: mini accesorios que comunican pertenencia, creatividad y autenticidad.
Kendall Jenner entiende que, en un mundo hiperconectado y saturado de tendencias, cada accesorio se convierte en un mensaje silencioso pero poderoso.

Presentadas durante el ‘Día 818’ —celebrado cada 18 de agosto—, las 818 Minis llegan en versiones Blanco y Reposado. Cada botella de 50 ml se puede usar como charm o como bebida, fusionando funcionalidad con estética. La campaña aprovecha la fascinación por los objetos coleccionables y la portabilidad para convertir cada mini botella en un pequeño lujo aspiracional.












