
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que la mayoría de los países de América Latina, incluido México, mantienen una jornada laboral de 48 horas semanales, a pesar de las recomendaciones internacionales para reducirla. El informe “¿Menos horas, más equilibrio?” resalta que el tiempo es un recurso decisivo que impacta directamente en la salud, la productividad y la cohesión social.
La OIT sostiene que las ventajas de una jornada más corta —como mayor bienestar, desempeño y generación de empleo— dependen del contexto institucional, del diseño de las políticas y de la existencia de medidas complementarias. Pese a ello, la región enfrenta un rezago en la adaptación de esquemas laborales modernos y flexibles.
Experiencias regionales en reducción de jornada
Algunos países han avanzado en este tema. Colombia aplica una reducción gradual que llevará la jornada a 42 horas en 2026. Chile sigue un camino similar, mientras que México mantiene abierto el debate legislativo, con incertidumbre sobre la aprobación de reformas antes de concluir 2025.
En México, uno de cada cuatro trabajadores supera las 48 horas semanales, lo que excede la norma legal. El gobierno federal anunció un plan para llegar a 40 horas en 2030, aunque sindicatos y organizaciones sociales piden aplicar la medida de inmediato o incluso impulsar una reducción más ambiciosa hacia 35 horas.
Implicaciones socioeconómicas y desafíos
Según la OIT, reducir la jornada laboral es clave en un contexto de transformación económica y social. El organismo enfatiza la necesidad de un diálogo tripartito entre gobiernos, empresas y trabajadores para lograr empleo decente y desarrollo sostenible, sin afectar la competitividad regional.












