
La Ciudad de México empieza a cambiar su relación con el agua. En una zona históricamente afectada por encharcamientos, el gobierno capitalino inauguró un jardín de lluvia cerca del Estadio Azteca, una obra que no solo busca reducir inundaciones, sino también recargar los mantos acuíferos.
La infraestructura puede infiltrar hasta 1.3 millones de litros de agua pluvial, convirtiéndose en una de las apuestas más visibles hacia un modelo urbano más sostenible.
De expulsar el agua a aprovecharla: el nuevo enfoque hídrico
Durante años, la lógica de la ciudad fue simple: sacar el agua lo más rápido posible. Hoy, el enfoque cambia.
Este proyecto forma parte de una estrategia basada en la infraestructura verde, donde el objetivo es captar, filtrar e infiltrar el agua de lluvia en lugar de desecharla.
Además del jardín, la zona cuenta con tanques tormenta y colectores que elevan la capacidad total a más de 10 millones de litros de captación.
El mensaje es claro: frente al estrés hídrico y las lluvias cada vez más intensas, la solución no está en huir del agua, sino en aprender a gestionarla.
Cómo funciona el jardín de lluvia (y por qué importa)
El sistema no es solo estético. Integra tecnología y diseño urbano:
-
Filtros para separar residuos
-
Canales de conducción pluvial
-
Estructuras subterráneas modulares
-
Materiales que retienen humedad sin consumo energético
Todo esto permite que el espacio funcione de forma autosustentable, aprovechando cada lluvia como recurso.
Además, las precipitaciones recientes ya probaron su eficacia, mostrando un funcionamiento estable y eficiente.
Más que una obra: impacto directo en la comunidad
La intervención tuvo una inversión de 22 millones de pesos y beneficia directamente a más de 40 mil personas.
A esto se suma la rehabilitación de siete pozos, que ahora permiten un suministro de agua de hasta 22 horas al día, recuperando más de 9 millones de litros diarios.
Pero quizá lo más interesante es el cambio urbano: un punto antes asociado a inundaciones ahora es un espacio funcional, con vegetación nativa y elementos comunitarios que lo integran al entorno.
Este proyecto forma parte de “Acupuntura Hídrica”, un plan que busca intervenir 160 puntos estratégicos en la ciudad.
Porque en una ciudad que alguna vez fue lago, el futuro no está en tapar el agua… sino en dejarla volver a casa.












