La Asociación de Náuticos de Quintana Roo denunció públicamente a la Capitanía de Puerto de Isla Mujeres por prácticas que han afectado directamente a turistas nacionales y extranjeros. Según su director, Ricardo Muleiro, la autoridad ha bajado a pasajeros de embarcaciones aun cuando los navieros presentaron en tiempo y forma los permisos correspondientes.
Retrasos en permisos y afectaciones
Los empresarios aseguran que la Capitanía no emite los permisos en los diez días hábiles que marca la ley, lo que genera retrasos e incertidumbre. Pese a cumplir con las solicitudes sin observaciones, los trámites quedan pendientes y derivan en medidas extremas como desembarcar turistas en medio de sus actividades.
Siete incidentes en seis meses
En al menos siete ocasiones en los últimos seis meses, inspectores de la Capitanía han obligado a descender a turistas de embarcaciones, pese a que las naves contaban con certificados de seguridad, seguros de responsabilidad civil y tripulación acreditada. Para los náuticos, esto no solo vulnera la experiencia, sino que genera una pésima imagen del destino.
Seguridad y reputación en juego
Los prestadores de servicios remarcan que estas acciones atentan contra la seguridad de los turistas, que deben regresar por sus propios medios tras ser bajados, además de dañar la reputación internacional de Isla Mujeres y Cancún como destinos turísticos de excelencia.
Llamado a las autoridades federales
Ante la situación, los náuticos pidieron a la Dirección General Adjunta de Capitanías de Puerto agilizar los procesos y frenar estas prácticas que, dicen, perjudican a toda la cadena turística. Consideran que la solución no pasa por castigar a navieros cumplidos, sino por combatir de manera efectiva la operación de barcos irregulares o “piratas”.
Contexto regional
La denuncia surge en un momento en que la Unidad de Capitanías de Puerto y Asuntos Marítimos prepara operativos para detectar embarcaciones que operan sin permisos en la zona norte de Quintana Roo. Aunque los náuticos apoyan estas acciones contra la informalidad, insisten en que no deben confundirse con quienes sí cumplen la ley.
La confrontación entre prestadores náuticos y la Capitanía refleja un problema estructural: la burocracia y los retrasos administrativos afectan tanto a empresarios como a visitantes. Resolver estas tensiones es clave para garantizar la seguridad, la confianza y la competitividad del turismo en Isla Mujeres.


