El rugido de los motores en el Autódromo Hermanos Rodríguez no solo emociona a los aficionados al automovilismo: también mueve la economía de toda la Ciudad de México.
Según cifras presentadas por el Gobierno capitalino y la Secretaría de Turismo local, la edición 2025 del Gran Premio de México de la Fórmula 1 generó una derrama económica récord de más de 20 mil millones de pesos, consolidándose como uno de los eventos más rentables del país.
El impacto se reflejó en todos los niveles: desde hoteles con ocupación al 100%, hasta restaurantes, transporte, comercio local y actividades culturales paralelas. Durante los días del evento, más de 400 mil asistentes —nacionales y extranjeros— inundaron la capital, posicionando a la CDMX como un epicentro global de turismo deportivo.
> “El Gran Premio no solo es una carrera, es una experiencia internacional que deja una huella económica y cultural en toda la ciudad”, destacaron las autoridades.
Turismo y negocios a toda marcha
El evento se ha convertido en uno de los pilares del turismo premium en la capital mexicana.
De acuerdo con la Secretaría de Turismo (Sectur CDMX), los visitantes internacionales tuvieron un gasto promedio de 25 mil pesos por persona, incluyendo hospedaje, alimentación, transporte y entretenimiento.
Los sectores hotelero y gastronómico fueron los grandes beneficiados: los hoteles de zonas como Reforma, Polanco, Roma y Condesa alcanzaron su máxima capacidad, mientras que los restaurantes registraron incrementos de ventas de hasta 70% durante el fin de semana del Gran Premio.
Además, la Fórmula 1 trajo consigo una importante exposición internacional. Las transmisiones del evento llegaron a más de 180 países, con una audiencia global estimada en 80 millones de espectadores, proyectando la imagen de la Ciudad de México como un destino moderno, vibrante y competitivo.
El efecto “F1” en la ciudad
El Gran Premio no solo genera ingresos directos: también impulsa la infraestructura urbana y la movilidad. Este año, el Gobierno capitalino destinó recursos adicionales a mejorar vialidades, reforzar la seguridad y optimizar los sistemas de transporte en las zonas de mayor afluencia.
Las autoridades informaron que más de 15 mil empleos temporales se crearon durante la organización y ejecución del evento, desde personal técnico y de logística hasta trabajadores del sector turístico.
El efecto económico se extendió también a la industria cultural y creativa: conciertos, exposiciones, ferias gastronómicas y experiencias inmersivas se sumaron al calendario de actividades paralelas al Gran Premio, convirtiendo la semana del evento en una auténtica celebración de la capital.
Un evento con sello mexicano
Desde su regreso al calendario oficial de la Fórmula 1 en 2015, el Gran Premio de México ha sido reconocido repetidamente como “el mejor evento del año” por la organización del campeonato, gracias a su impecable producción, la pasión del público y la calidez de los anfitriones.
El Autódromo Hermanos Rodríguez, con capacidad para más de 100 mil espectadores, volvió a ser escenario de una fiesta tricolor en la que la emoción del deporte se mezcló con la música, la gastronomía y el orgullo nacional.
Los asistentes disfrutaron no solo de las carreras, sino también de pabellones gastronómicos, zonas de hospitalidad, áreas de simulación y experiencias interactivas, todo bajo estrictos estándares de seguridad y sustentabilidad.
> “Cada año, el Gran Premio reafirma que México puede organizar eventos de clase mundial con impacto económico y cultural profundo”, señaló la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco).
La Fórmula 1 como motor de futuro
El éxito económico del evento ha motivado al gobierno local a ampliar la colaboración público-privada para seguir consolidando la CDMX como capital del turismo deportivo y de entretenimiento. En paralelo, la Fórmula 1 se ha convertido en un catalizador de inversión extranjera, generando oportunidades para marcas nacionales, patrocinadores y nuevos proyectos de infraestructura.
Las autoridades capitalinas anticipan que el Mundial 2026 y otros eventos internacionales multiplicarán este efecto positivo, impulsando aún más la economía y la proyección global de la ciudad.
El reto ahora será mantener un equilibrio entre crecimiento económico y sostenibilidad, garantizando que la derrama llegue también a los pequeños negocios y a las comunidades locales que se benefician indirectamente del turismo masivo.
Más allá de los motores y las curvas, el Gran Premio de México se ha consolidado como un emblema de desarrollo económico y orgullo nacional. Cada edición fortalece la imagen de la CDMX como un destino preparado para recibir al mundo, combinando deporte, cultura y hospitalidad.
El rugido de la Fórmula 1 no solo resuena en el asfalto del Autódromo Hermanos Rodríguez, sino también en los hoteles, mercados, restaurantes y calles que celebran el movimiento económico que deja tras de sí.
Porque en la Ciudad de México, la velocidad no solo se mide en segundos… sino en millones.
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