El Día de Muertos no solo es una de las celebraciones más emblemáticas de México, sino también un motor económico de primer orden. De acuerdo con un análisis publicado por Milenio Negocios, los festivales y eventos alusivos a esta tradición han elevado el turismo nacional hasta un 30% durante la temporada, consolidando a la festividad como un fenómeno cultural y económico sin precedentes.
Desde finales de octubre hasta los primeros días de noviembre, miles de visitantes nacionales y extranjeros recorren el país para participar en desfiles, exposiciones, ferias gastronómicas y ofrendas monumentales. Este auge se traduce en un incremento notable en ocupación hotelera, transporte, gastronomía y consumo local, beneficiando tanto a las grandes ciudades como a los pueblos con encanto tradicional.
CDMX, Oaxaca y Michoacán, los epicentros de la celebración
Entre los destinos más visitados destacan la Ciudad de México, Oaxaca, Puebla, Pátzcuaro y San Andrés Mixquic, lugares donde la celebración alcanza su máxima expresión cultural.
En la capital, el tradicional Desfile del Día de Muertos atrae a cientos de miles de asistentes, mientras que en Oaxaca los turistas se sumergen en un ambiente lleno de color, arte y misticismo con altares comunitarios y comparsas.
En Michoacán, los pueblos del lago de Pátzcuaro se transforman en escenarios vivos donde la noche del 1 de noviembre se ilumina con velas, flores y cánticos, una experiencia que ha posicionado a esta región como uno de los principales destinos de turismo espiritual en América Latina.
El aumento del turismo no solo se refleja en la afluencia hotelera —que alcanzó niveles cercanos al 90% en algunos estados—, sino también en el gasto promedio de los visitantes, que ha crecido de manera constante gracias a la diversificación de las actividades culturales.
Turismo interno, el gran protagonista
Si bien el Día de Muertos atrae a viajeros internacionales, este 2025 el gran impulso proviene del turismo nacional. De acuerdo con los datos citados por Milenio, la mayor parte de los visitantes que participan en las festividades provienen de estados cercanos o realizan escapadas de fin de semana, lo que demuestra el poder del turismo interno como generador de economía regional.
Las familias mexicanas aprovechan el puente para visitar destinos con arraigo cultural o experiencias temáticas. En ciudades como Puebla, Guanajuato o Querétaro, los festivales combinan desfiles, exposiciones de arte urbano y ferias gastronómicas que involucran directamente a comunidades locales y artesanos.
Un impulso para el sector artesanal y gastronómico
La celebración también ha beneficiado a los sectores artesanal y gastronómico. La producción de flores de cempasúchil, calaveras de azúcar, pan de muerto y decoraciones tradicionales se dispara en las semanas previas al Día de Muertos, generando miles de empleos temporales.
Asimismo, los restaurantes y mercados locales reportan un aumento de ventas de hasta 40%, impulsados por la llegada de turistas interesados en degustar platillos típicos y bebidas tradicionales como el atole, el chocolate caliente o el mezcal artesanal.
Empresarios del sector hotelero y restaurantero señalan que la temporada representa una de las más rentables del año, equiparable a las vacaciones de verano o la Semana Santa, con una derrama económica que podría superar los 25 mil millones de pesos a nivel nacional.
La fusión entre cultura y experiencia turística
El éxito de los festivales de Día de Muertos demuestra cómo la cultura puede convertirse en una experiencia turística rentable sin perder autenticidad. Las celebraciones combinan rituales tradicionales con espectáculos contemporáneos, creando una oferta atractiva para diferentes generaciones de viajeros.
En la CDMX, el desfile oficial incorpora elementos de danza, teatro y tecnología visual, mientras que en comunidades rurales las celebraciones mantienen su carácter íntimo y espiritual. Esta dualidad permite que México proyecte al mundo una identidad cultural sólida y diversa, al tiempo que fortalece su industria turística.
Hacia un turismo cultural sostenible
Expertos del sector destacan la necesidad de mantener la sostenibilidad y autenticidad de las celebraciones ante el rápido crecimiento del turismo. La preservación de las tradiciones locales, la protección del entorno natural y la justa distribución de los ingresos son fundamentales para evitar la saturación de los destinos más populares.
Algunos municipios ya han implementado programas de educación cultural y ambiental para visitantes, con el fin de proteger los cementerios, los altares y los espacios sagrados donde se lleva a cabo la celebración.
El Día de Muertos sigue demostrando que la tradición y la economía pueden coexistir. Los festivales, ferias y celebraciones no solo fortalecen el orgullo cultural, sino que también reactivan la economía nacional, impulsan el empleo y promueven un turismo más consciente y participativo.
Más allá del colorido y la mística, la festividad se ha consolidado como un símbolo del México que celebra su pasado mientras impulsa su futuro. Este año, los altares no solo honran a los que ya no están, sino también a la vitalidad de un país que encuentra en su cultura una fuente inagotable de vida y prosperidad.


