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Faringitis estreptocócica en niños: síntomas, diagnóstico y tratamiento oportuno para evitar complicaciones

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virus faringitis
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Durante los meses de otoño e invierno, las infecciones respiratorias se multiplican entre los niños en edad escolar. Entre ellas, una de las más comunes y que suele confundirse con un resfriado es la faringitis estreptocócica, una infección bacteriana que afecta la garganta y las amígdalas, provocando fiebre, dolor intenso y malestar general.

De acuerdo con estimaciones internacionales, cada año se registran más de 288 millones de casos en niños de 5 a 15 años en todo el mundo. Además, autoridades sanitarias señalan que 3 de cada 10 niños con dolor de garganta presentan esta infección, lo que subraya la importancia de reconocer sus síntomas a tiempo.

Detectarla de forma temprana no solo permite iniciar el tratamiento adecuado, sino también evitar complicaciones que pueden afectar la salud infantil a largo plazo.

¿Cómo se contagia la faringitis estreptocócica?

La enfermedad es causada por la bacteria Streptococcus pyogenes, conocida como estreptococo del grupo A. Esta bacteria se aloja en la parte posterior de la garganta y las amígdalas, generando inflamación, dolor al tragar y, en la mayoría de los casos, fiebre.

El contagio ocurre principalmente a través de gotas respiratorias emitidas al toser, estornudar o hablar. También puede transmitirse al compartir utensilios, vasos o juguetes. Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 5 días después del contacto con la bacteria.

Debido a su facilidad de propagación en espacios cerrados —como escuelas y guarderías—, es común que se presenten brotes entre los menores durante el ciclo escolar.

Principales síntomas en niños

Aunque al inicio puede parecer un resfriado común, la faringitis estreptocócica presenta señales características:

Dolor intenso de garganta de inicio repentino.
Amígdalas inflamadas y enrojecidas, a veces con manchas blancas o pus.
Pequeñas manchas rojas en el paladar.
Ganglios del cuello inflamados y sensibles al tacto.
Fiebre, incluso sin otros síntomas respiratorios.

Un dato clave para diferenciarla de una infección viral es que los niños con faringitis estreptocócica no presentan tos ni congestión nasal. Si hay moqueo o tos, lo más probable es que se trate de un resfriado común o influenza.

Diagnóstico: por qué es esencial acudir al pediatra

Ante la sospecha de esta infección, acudir al médico es fundamental. El diagnóstico se confirma mediante:

Prueba rápida de estreptococo, que ofrece resultados en minutos.
Cultivo de garganta, utilizado en casos donde la prueba rápida resulta negativa pero persiste la sospecha clínica.

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento debe iniciarse de inmediato para reducir la duración de los síntomas y evitar complicaciones.

Tratamiento y cuidados en casa

El manejo de la faringitis estreptocócica se basa en antibióticos, especialmente penicilina o amoxicilina. Estos medicamentos eliminan la bacteria y reducen el riesgo de transmisión.

Es indispensable completar todo el tratamiento, aunque los síntomas desaparezcan. De lo contrario, la infección puede regresar o generar complicaciones.

Los niños pueden regresar a clases 24 horas después de iniciar los antibióticos, siempre que no tengan fiebre. Si los síntomas persisten más de 48 horas, se debe consultar nuevamente al pediatra.

Complicaciones poco comunes, pero relevantes

Si la infección no se trata adecuadamente, pueden surgir complicaciones como:

Fiebre reumática, que afecta corazón y articulaciones.
Infecciones de senos paranasales o abscesos en amígdalas.
Glomerulonefritis postestreptocócica, una inflamación en los riñones.

Aunque son poco frecuentes, ocurren principalmente cuando el tratamiento se suspende antes de tiempo.

Recomendaciones para prevenir infecciones respiratorias

Durante la temporada invernal, reforzar hábitos saludables puede reducir la transmisión:

• Lavado frecuente de manos.
• Evitar compartir vasos y utensilios.
• Mantener ventilados los espacios cerrados.
• Alimentación equilibrada y descanso adecuado.
• Abrigar bien a los niños.
• Enseñarles a cubrirse al toser o estornudar.

Estas medidas protegen no solo contra la faringitis estreptocócica, sino también contra otras infecciones respiratorias frecuentes del invierno.

Un llamado a la detección temprana

Reconocer los síntomas de la faringitis estreptocócica y buscar atención médica oportuna es clave para evitar complicaciones y asegurar una recuperación rápida. La salud respiratoria infantil requiere cuidados preventivos constantes, especialmente durante la temporada de frío, cuando los contagios aumentan de manera significativa.

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