
Mientras en las ciudades la conectividad depende casi por completo del smartphone, en muchas comunidades rurales de México esa realidad sigue estando lejos. Frente a ese escenario, CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos puso en marcha un despliegue nacional de teléfonos públicos con llamadas e internet gratuitos, una estrategia que busca reducir la brecha digital durante 2026.
No se trata de nostalgia ni de regresar a las cabinas de monedas: el proyecto apunta a resolver un problema concreto. En cientos de localidades, especialmente en el sureste del país, el acceso a señal móvil estable, dispositivos y planes de datos sigue siendo limitado.
“La iniciativa busca garantizar la comunicación para personas que enfrentan barreras generacionales o digitales”, explicó la empresa en declaraciones recogidas por Expansión.
Cabinas públicas como estrategia social
México todavía cuenta con más de 580 mil cabinas telefónicas, aunque la mayoría están concentradas en zonas urbanas y bajo modelos comerciales. La diferencia del proyecto de CFE está en el enfoque: instalar infraestructura donde no resulta rentable para las empresas privadas, priorizando la función social.
Hasta enero de este año, se reporta la instalación de 848 nuevas cabinas, principalmente en estados como Chiapas, Oaxaca y Veracruz, regiones donde la geografía, la dispersión poblacional y la falta de infraestructura dificultan la conectividad móvil tradicional.
Cómo funcionan las nuevas cabinas
Las cabinas impulsadas por CFE no requieren monedas, tarjetas ni pagos de ningún tipo. Su lógica es simple: servicio público gratuito.
Cada módulo ofrece:
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Llamadas ilimitadas dentro de México a teléfonos fijos y celulares
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Llamadas internacionales gratuitas a Estados Unidos y Canadá
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Zona WiFi sin costo, accesible desde celulares u otros dispositivos cercanos
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Estructuras resistentes, diseñadas para climas extremos y entornos rurales
En la práctica, funcionan como pequeños centros de conectividad comunitaria.
¿Tiene sentido hablar de teléfonos públicos en 2026?
El proyecto ha generado debate. Para el gobierno federal, la conectividad es un derecho constitucional y no puede depender exclusivamente de que cada persona tenga un smartphone. En muchas localidades, estas cabinas siguen siendo el único punto estable de comunicación.
Sin embargo, especialistas como Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (AMEDI), han cuestionado la estrategia. En declaraciones citadas por Expansión, considera que apostar por cabinas telefónicas es un modelo “rezagado” y que los recursos deberían enfocarse en infraestructura digital, alfabetización tecnológica y conectividad más moderna.
Lo que cambia para las comunidades
Más allá del debate técnico, el impacto práctico para las comunidades es tangible. De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones, en poblaciones menores a 2,500 habitantes, la telefonía pública gratuita puede ser clave para el desarrollo social.
Entre los beneficios más relevantes:
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Facilita la comunicación para adultos mayores, sin necesidad de aprender a usar smartphones
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Funciona como punto de emergencia, útil para contactar servicios médicos o protección civil
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Reduce gastos familiares, al eliminar la necesidad de recargas para llamadas básicas
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Permite acceso a internet vía WiFi, útil para estudiantes y trabajadores
El despliegue de estas cabinas refleja una tensión interesante: mientras el mundo urbano acelera hacia IA, algoritmos y plataformas, parte del país aún necesita resolver algo más básico: poder comunicarse.












