Ante el debate sobre la regulación de las plataformas de hospedaje temporal, como Airbnb, Booking y Vrbo, los anfitriones independientes de la Ciudad de México presentaron una propuesta de autorregulación colaborativa para mantener la competitividad turística sin afectar a los residentes ni al sector hotelero.
La iniciativa busca establecer un modelo equitativo y sostenible, que promueva la formalidad y el desarrollo económico sin frenar el crecimiento de la llamada “economía colaborativa”.
El auge de los alojamientos temporales
En la última década, la CDMX se ha consolidado como uno de los destinos más visitados de América Latina, y el hospedaje temporal se ha convertido en una de sus principales fuentes de ingreso turístico.
Según estimaciones de asociaciones del sector, existen más de 20,000 propiedades activas en plataformas digitales, que reciben millones de visitantes nacionales y extranjeros cada año.
Sin embargo, la falta de regulación específica ha generado tensiones con el sector hotelero tradicional, que exige igualdad de condiciones fiscales y de seguridad.
La propuesta de los anfitriones
Los anfitriones agrupados en redes como HuespedesMX y Asociación de Propietarios de Alojamientos Temporales plantean un sistema de registro digital simplificado, donde cada anfitrión pague un impuesto proporcional a sus ingresos y cumpla con requisitos de seguridad, higiene y convivencia vecinal.
También proponen la creación de un fondo de responsabilidad turística, destinado a mejorar la infraestructura urbana en zonas con alta concentración de alojamientos.
El objetivo, dicen, es demostrar que los anfitriones no buscan evadir obligaciones, sino participar activamente en la formalización del sector.
Colaboración con autoridades
La propuesta incluye un mecanismo de cooperación directa con la Secretaría de Turismo (Sectur CDMX) y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) para verificar el cumplimiento de normas, así como campañas conjuntas de educación y promoción del turismo responsable.
Los anfitriones también pidieron que el nuevo marco regulatorio distingua entre grandes operadores comerciales y anfitriones particulares, que representan la mayoría de los casos.
“Queremos reglas claras, pero también justas. No somos empresas hoteleras, somos ciudadanos que abrimos nuestras casas al mundo”, expresaron representantes del gremio durante la presentación del modelo.
Desafíos en materia de vivienda
Uno de los puntos más sensibles del debate es el impacto del hospedaje temporal en el mercado inmobiliario y los precios de renta.
Organizaciones vecinales han denunciado que la proliferación de alojamientos turísticos ha encarecido las rentas en colonias como Roma, Condesa, Juárez y Coyoacán.
Por ello, el nuevo modelo contempla límites de operación y un sistema de licencias por zonas, similar al que ya implementaron ciudades como Barcelona o Lisboa.
Beneficios potenciales
De aprobarse un esquema colaborativo, la CDMX podría recaudar más de 300 millones de pesos anuales por concepto de impuestos y derechos, además de generar un sistema de datos que permita monitorear el comportamiento del turismo urbano.
También se fortalecería la imagen de la capital como un destino turístico responsable, donde conviven la innovación tecnológica y el respeto por las comunidades locales.
El reto para la Ciudad de México será diseñar un modelo de regulación que fomente la formalidad sin asfixiar la innovación.
La propuesta de los anfitriones marca un paso importante hacia un diálogo equilibrado entre ciudadanos, autoridades y el sector hotelero, donde el turismo no solo sea rentable, sino también sostenible y justo.
Con una regulación moderna y transparente, la CDMX podría convertirse en referente latinoamericano de hospedaje colaborativo responsable, fortaleciendo su liderazgo como una capital abierta, creativa y conectada con el mundo.


