La Asociación Mexicana de Empresas para la Atención de Cruceros Turísticos (AMEPACT) lanzó una advertencia sobre el posible impacto negativo que tendrá el nuevo impuesto turístico propuesto para el próximo año. De acuerdo con información, el organismo considera que esta medida fiscal podría desincentivar la llegada de cruceros internacionales a puertos mexicanos, afectando uno de los segmentos turísticos más dinámicos y con mayor potencial de crecimiento en el país.
México se ha consolidado como uno de los destinos líderes de cruceros en el continente, con puertos como Cozumel, Ensenada, Mahahual y Puerto Vallarta que reciben millones de visitantes cada año. Sin embargo, el nuevo gravamen —dirigido a financiar programas locales de desarrollo— podría alterar las proyecciones de recuperación del sector tras los estragos de la pandemia.
Un impuesto que preocupa a los operadores
AMEPACT explicó que el impuesto propuesto podría incrementar los costos operativos para las líneas de cruceros que arriban a puertos nacionales, lo que las llevaría a rediseñar sus rutas hacia destinos del Caribe con condiciones más competitivas. “El crecimiento del sector depende de mantener un equilibrio entre la recaudación y la competitividad”, señaló el organismo, subrayando que países como Bahamas o República Dominicana ofrecen incentivos fiscales que hoy atraen más embarcaciones.
La medida podría impactar especialmente a las micro y pequeñas empresas locales, que dependen de la derrama económica que generan los turistas de cruceros: transporte, guías, restaurantes, artesanos y comercios portuarios.
Cozumel y el Caribe mexicano, los más vulnerables
Cozumel, el principal puerto de cruceros en América Latina, podría ser uno de los más afectados. En 2024, la isla recibió más de 1,200 arribos, cifra que representó un ingreso superior a los 5,000 millones de pesos. Sin embargo, la implementación del impuesto podría reducir la frecuencia de escalas o desplazar rutas hacia otros puertos de la región.
El Caribe mexicano enfrenta además una competencia directa con destinos emergentes como Aruba, Curazao y Jamaica, que están apostando por mejorar su infraestructura portuaria sin imponer nuevas cargas fiscales.
El papel del turismo de cruceros en la economía mexicana
El sector representa una fuente esencial de divisas y empleo para las comunidades costeras. Según datos de la Secretaría de Turismo, más del 60% de los pasajeros que descienden en puertos mexicanos realizan alguna compra local, y alrededor del 35% contratan recorridos o experiencias turísticas adicionales. AMEPACT sostiene que mantener esa dinámica requiere de políticas fiscales inteligentes, que no ahuyenten la inversión extranjera ni limiten el atractivo del país.
Hacia una política turística más equilibrada
La asociación hizo un llamado al gobierno federal y a las autoridades estatales a replantear la estrategia tributaria y establecer mesas de diálogo con el sector privado para analizar los posibles escenarios. El objetivo, subrayan, debe ser construir una política que fomente la sostenibilidad sin comprometer la competitividad global.
Especialistas consultados por Milenio coinciden en que el país necesita consolidar un marco fiscal estable y predecible para seguir atrayendo cruceros, sobre todo de cara al Mundial 2026, cuando se prevé un aumento de la demanda turística internacional.
El desafío de México no radica solo en recaudar más, sino en recaudar mejor. El turismo de cruceros ha demostrado ser una palanca económica vital para cientos de comunidades costeras; sin embargo, su crecimiento depende de decisiones estratégicas que consideren la realidad global del mercado.
Si el impuesto se aplica sin una planeación integral, el país corre el riesgo de perder una ventaja competitiva clave en el Caribe. Pero con diálogo, transparencia y políticas sostenibles, México puede seguir siendo un puerto de bienvenida para el turismo internacional y un referente de innovación en la industria marítima.


