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Actividad física y cáncer: cómo el ejercicio puede marcar la diferencia en la recuperación

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actividad fisica contra el cancer
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Durante décadas, la recomendación médica para los pacientes con cáncer fue clara: reposo absoluto. La lógica era sencilla: un cuerpo debilitado por los tratamientos no debía someterse a esfuerzos adicionales. Sin embargo, la evidencia científica de los últimos años ha cambiado radicalmente esta visión.

Hoy sabemos que la actividad física no solo es segura para la mayoría de los pacientes oncológicos, sino que también se ha convertido en una herramienta terapéutica que puede mejorar la calidad de vida, disminuir efectos secundarios y hasta impactar en los índices de supervivencia.

“Sí, aunque podría parecer que el ejercicio es solo algo más que le quitará energía”, explica Lynn Gray-Meltzer, fisioterapeuta del Lifestyle Medicine Program en Mass General Cancer Center. “Las investigaciones muestran que un programa gradual y progresivo de actividad física puede ayudar a mitigar la fatiga y mejorar la resistencia durante el tratamiento”.

Ejercicio y cáncer: beneficios comprobados en la salud

Enfrentar un diagnóstico de cáncer implica no solo tratamientos médicos intensivos, sino también un gran reto emocional y físico. En este contexto, mantenerse activo aporta beneficios tangibles que ya están documentados:

  • Reduce la sensación de fatiga y aporta más energía.

  • Mejora la supervivencia en ciertos tipos de cáncer.

  • Disminuye el riesgo de recurrencia de la enfermedad.

  • Facilita las actividades cotidianas, devolviendo autonomía al paciente.

  • Reduce la ansiedad, el estrés y la depresión.

  • Disminuye síntomas como el linfedema (hinchazón).

Steve Wechsler, investigador en Massachusetts General Hospital, señala: “El ejercicio nos conecta, mejora el sueño y reduce la depresión. Una buena alimentación nos da la energía para movernos, y moverse ayuda a mantener la mente más equilibrada”.

En contraste, permanecer inactivo puede retrasar la recuperación. Según Gray-Meltzer, “hacer ejercicio durante el tratamiento evita un deterioro pronunciado en la fuerza y la flexibilidad, elementos claves para retomar la vida normal tras la terapia”.

150 minutos que cambian la salud

Una de las preguntas más comunes de pacientes y familiares es: ¿cuánto ejercicio es recomendable?

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada (como caminar a paso ligero) o 75 minutos de ejercicio vigoroso (como correr o nadar). Para quienes viven con cáncer, estas cifras se mantienen, aunque las guías de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer sugieren 300 minutos de actividad moderada a la semana como meta ideal.

Para muchos pacientes, esta cifra puede parecer inalcanzable, especialmente si antes eran sedentarios. Pero la clave está en avanzar poco a poco: un día puede significar solo caminar unos metros; al siguiente, hacer una vuelta más a la cuadra. “Algo de movimiento es mejor que nada”, enfatiza Wechsler.

Cómo integrar el ejercicio en la vida diaria durante el cáncer

El reto no es solo saber que el ejercicio es positivo, sino encontrar la forma de integrarlo en la rutina diaria a pesar de los tratamientos y síntomas. Por eso, especialistas recomiendan aplicar el concepto de “ritmo de actividad”: ajustar el nivel de ejercicio de acuerdo con cómo se sienta el paciente ese día.

Algunas recomendaciones prácticas incluyen:

  • Actividad física cotidiana: subir escaleras, caminar cortas distancias y mantener pequeñas metas semanales.

  • Entrenamiento de fuerza: usar bandas elásticas o pesas ligeras para mantener masa muscular, proteger articulaciones y prevenir caídas.

  • Ejercicios de equilibrio: fundamentales para evitar accidentes, especialmente porque los tratamientos pueden causar mareos, neuropatías o pérdida ósea.

Ejercicio como parte de la medicina del estilo de vida

Hoy, la relación entre cáncer y actividad física ya no se ve como un complemento opcional, sino como parte integral de la medicina del estilo de vida. Este enfoque combina alimentación saludable, sueño de calidad, manejo del estrés, salud emocional y ejercicio regular.

La actividad física, en este sentido, se convierte en un aliado de la recuperación global. Favorece no solo al cuerpo, sino también al ánimo, la resiliencia y la disposición del paciente para enfrentar los retos del tratamiento.

Además, investigaciones recientes destacan que los pacientes activos toleran mejor las terapias, reducen hospitalizaciones y mantienen una mejor calidad de vida durante todo el proceso oncológico.

El acompañamiento profesional: clave para un ejercicio seguro

Aunque la evidencia muestra los beneficios del movimiento, cada paciente oncológico enfrenta un contexto distinto según el tipo de cáncer, tratamiento y condición física. Por eso, la recomendación principal es no iniciar un programa de ejercicio sin orientación médica o fisioterapéutica.

Lo ideal es diseñar una rutina personalizada con el apoyo de un oncólogo, fisioterapeuta o especialista en ejercicio oncológico. De esta manera, se asegura que el tipo, la intensidad y la frecuencia del ejercicio sean seguros y eficaces.

“Lo más importante es que el paciente entienda que el movimiento no es enemigo, sino aliado”, concluye Gray-Meltzer. “El cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación, y el ejercicio puede ayudar a recuperarla, siempre que se haga de manera adecuada”.

Moverse sí hace la diferencia

El cambio en la visión médica sobre el cáncer y la actividad física representa un giro trascendental en el tratamiento y recuperación de los pacientes. Hoy sabemos que moverse, aún en pequeñas dosis, puede marcar la diferencia entre una recuperación lenta y una vida más activa, plena y resiliente.

Lejos de ser un esfuerzo adicional, el ejercicio se ha convertido en un recurso terapéutico, emocional y social que abre camino hacia una mejor calidad de vida. La clave está en iniciar poco a poco, escuchar al cuerpo y contar con acompañamiento profesional.

Porque frente al cáncer, el movimiento no es un lujo: es parte de la medicina que ayuda a sanar.

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