Los relojes inteligentes están ampliando sus funciones más allá del registro de pasos, calorías y horas de sueño. En México, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) colaboran con Huawei para estudiar cómo los datos fisiológicos recopilados por estos dispositivos podrían ayudar a identificar señales tempranas de problemas de salud.
El proyecto busca comprender cómo cambia el organismo a lo largo del día y si el análisis continuo de variables como la presión arterial y la frecuencia cardíaca puede contribuir a reconocer alteraciones antes de que aparezcan síntomas evidentes.
La investigación utiliza dispositivos de la serie HUAWEI WATCH D y combina mediciones cotidianas con herramientas especializadas de laboratorio. Su objetivo es explorar nuevas posibilidades para la medicina preventiva y personalizada.
¿Cómo participa la UNAM en la investigación con Huawei?
El trabajo se desarrolla en el Laboratorio de Física de la Vida del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, donde investigadores estudian la relación entre diferentes variables fisiológicas y el equilibrio interno del cuerpo, conocido como homeostasis.
El equipo, en el que participan especialistas como Ana Leonor Rivera López y Rubén Fossion, analiza cómo interactúan señales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y otros indicadores para comprender mejor las respuestas del organismo.
A diferencia de una medición aislada en un consultorio, los relojes inteligentes permiten recopilar información durante distintos momentos del día. Esto abre la posibilidad de observar patrones relacionados con el descanso, la actividad física, el estrés y las variaciones fisiológicas.
La colaboración también busca comparar los registros de los dispositivos comerciales con los obtenidos mediante instrumentos especializados, para evaluar qué tan útiles pueden resultar en condiciones reales.
¿Qué información de salud pueden registrar los relojes inteligentes?
Los dispositivos utilizados en esta investigación pertenecen a la serie HUAWEI WATCH D, que incorpora funciones de monitoreo cardiovascular y otros indicadores relacionados con el bienestar.
Entre las variables que pueden registrarse, dependiendo del modelo y las condiciones de uso, se encuentran:
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Presión arterial: permite observar cambios en las mediciones a lo largo del día.
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Frecuencia cardíaca: registra los latidos por minuto y sus variaciones.
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Electrocardiograma (ECG): ofrece información sobre la actividad eléctrica del corazón en los modelos compatibles.
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Oxígeno en sangre: estima la saturación de oxígeno mediante sensores ópticos.
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Temperatura de la piel: permite observar variaciones relacionadas con las condiciones fisiológicas y ambientales.
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Actividad y descanso: registra movimiento, ejercicio y patrones de sueño.
La utilidad de estos datos no depende únicamente de medir cada indicador por separado. Uno de los objetivos científicos es comprender cómo se relacionan entre sí y qué cambios podrían señalar una alteración en el funcionamiento del organismo.
Del monitoreo cotidiano a la detección temprana de enfermedades
Uno de los principales intereses del equipo de investigación es explorar si los cambios fisiológicos registrados de manera continua pueden ayudar a identificar señales asociadas con enfermedades crónicas, como hipertensión y diabetes.
Estas condiciones pueden desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes. Por eso, contar con información sobre las variaciones del organismo podría ayudar a reconocer patrones que ameriten una revisión médica.
El investigador Rubén Fossion ha explicado que los datos recopilados por dispositivos comerciales pueden analizarse mediante métodos estadísticos para estudiar la evolución de determinadas condiciones de salud.
Sin embargo, identificar una variación no equivale a diagnosticar una enfermedad. El propósito es investigar si los registros pueden funcionar como señales de alerta que orienten una evaluación clínica más completa.
¿Cómo estudian la respuesta del corazón ante el miedo?
Una de las aplicaciones más interesantes del proyecto consiste en observar cómo reacciona el cuerpo ante estímulos emocionales.
Para ello, los investigadores han desarrollado experimentos en los que los participantes observan un cortometraje de terror mientras se registran sus respuestas fisiológicas.
Durante la prueba se monitorean indicadores como la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Posteriormente, los datos se comparan con los obtenidos mediante equipos especializados para evaluar qué tan bien los relojes reflejan los cambios del organismo.
Este tipo de ejercicios permite estudiar cómo responde el sistema cardiovascular ante situaciones de tensión y cómo las emociones pueden influir en las mediciones.
La investigación también busca comprender las diferencias individuales, ya que no todas las personas reaccionan de la misma manera ante un estímulo emocional.
¿Qué tan precisos son los relojes Huawei para medir la presión arterial?
La precisión es uno de los aspectos centrales de la investigación. Aunque los relojes inteligentes permiten obtener mediciones frecuentes, sus resultados pueden variar dependiendo de la postura, el movimiento y las condiciones en las que se realiza el registro.
Un estudio publicado en octubre de 2026 en la revista científica Healthcare evaluó las mediciones de presión arterial y frecuencia cardíaca del HUAWEI WATCH D2 en una muestra de 30 participantes de entre 21 y 88 años.
Los investigadores encontraron una concordancia cercana con los instrumentos de referencia para la frecuencia cardíaca y resultados aceptables para la presión arterial cuando las mediciones se realizaban con las personas sentadas.
Sin embargo, el desempeño disminuía cuando los participantes estaban de pie. Esto demuestra que la postura y las condiciones de medición influyen en la confiabilidad de los resultados.
Por otro lado, una investigación publicada por la UNAM explica que los relojes comerciales todavía tienen limitaciones para interpretar el estado general de salud, pues medir variables individuales no necesariamente permite comprender cómo funciona el organismo en conjunto.
¿Un reloj inteligente puede sustituir una consulta médica?
No. Aunque estos dispositivos pueden aportar información útil sobre determinados indicadores fisiológicos, no deben utilizarse como sustitutos de una evaluación médica ni de los equipos clínicos empleados para diagnosticar enfermedades.
Una lectura anormal puede estar relacionada con movimiento, errores de medición u otras circunstancias. De la misma manera, obtener valores aparentemente normales no descarta la presencia de una enfermedad.
Los especialistas recomiendan utilizar los registros como información complementaria para conversar con un profesional de salud, especialmente cuando existen cambios persistentes o síntomas que requieren atención.
La investigación de Huawei y la UNAM representa un paso hacia el estudio de herramientas de monitoreo continuo, pero todavía se necesitan más evaluaciones para establecer sus alcances y limitaciones.
El futuro de la medicina preventiva podría estar en los datos cotidianos
La colaboración entre investigadores mexicanos y Huawei refleja el interés por aprovechar la tecnología portátil para comprender mejor el funcionamiento del cuerpo humano.
Si los estudios logran identificar patrones fisiológicos confiables, los relojes inteligentes podrían convertirse en herramientas complementarias para orientar revisiones médicas y facilitar el seguimiento de personas con factores de riesgo.
El desafío será transformar millones de mediciones cotidianas en información clínicamente útil, sin confundir una alerta tecnológica con un diagnóstico. La medicina preventiva no dependerá únicamente de los dispositivos, sino también de la interpretación científica de sus datos y de la atención profesional.






