Diego Boneta revela el desafío de interpretar a Fidel Castro en la película Killing Castro

Diego Boneta asumió uno de los mayores retos de su carrera al interpretar a Fidel Castro en Killing Castro, un thriller político que reconstruye un episodio específico de la historia: la visita del líder cubano a Nueva York en septiembre de 1960. Para construir al personaje, el actor mexicano dedicó meses a investigar su vida, estudiar su forma de hablar y comprender las contradicciones de una figura que continúa generando debate.

La película se presentó en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) de 2026, donde Boneta habló sobre la responsabilidad de representar a una figura histórica con un legado complejo. El actor también participa como productor de la cinta, dirigida por Eif Rivera, en la que comparte pantalla con Al Pacino.

Año y medio de preparación para interpretar a Fidel Castro

Boneta explicó que la preparación para el papel implicó trabajar con historiadores, especialistas y entrenadores de acento. El objetivo era representar a Castro durante una etapa concreta de su vida, sin mezclar características de décadas posteriores.

El actor estudió su manera de hablar y sus discursos, además de profundizar en el contexto político y social de la época. La tarea no consistía únicamente en reproducir sus gestos o su voz, sino en construir una interpretación que respondiera a los acontecimientos que aborda la película.

Boneta reconoció que el proyecto representó un desafío excepcional por la importancia histórica del personaje y por las distintas posturas que existen sobre su legado. También señaló que interpretar a una persona real exige una responsabilidad particular, especialmente cuando su historia sigue teniendo repercusiones en el presente.

Killing Castro no es una biografía tradicional

La cinta no busca contar toda la vida de Fidel Castro. Su historia se concentra en cinco días relacionados con su visita a Nueva York, donde el dirigente cubano participó en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 26 de septiembre de 1960.

Durante aquella visita, Castro pronunció un discurso que se extendió por aproximadamente cuatro horas y media y tuvo encuentros relacionados con el clima político de la Guerra Fría y las tensiones raciales en Estados Unidos.

La película incorpora figuras históricas como Malcolm X y el entonces presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower dentro de una trama de suspenso político basada en acontecimientos reales, aunque con elementos de ficción.

Interpretar no significa justificar

Uno de los principales desafíos para Boneta fue acercarse a una figura histórica cuyas acciones provocan opiniones opuestas. El actor ha explicado que comprender a un personaje es parte de su trabajo, pero no significa respaldar sus decisiones o compartir su ideología.

Para construir su interpretación, buscó estudiar a Castro dentro de su contexto y representar al hombre de aquella etapa específica, sin reducirlo a una sola característica. La intención, explicó, era abordar sus contradicciones y permitir que el público reflexionara sobre lo que ve en pantalla.

El enfoque también reconoce que la historia de Castro dejó huellas profundas en Cuba y en otros países, por lo que su representación cinematográfica difícilmente puede separarse de las discusiones políticas y sociales que todavía despierta.

Compartir pantalla con Al Pacino

Además de asumir el papel protagónico, Boneta participó como productor de Killing Castro, una experiencia que le permitió involucrarse en distintas etapas del proyecto.

Trabajar con Al Pacino fue otro de los aspectos destacados de la producción para el actor mexicano, quien ha expresado su admiración por el intérprete estadounidense desde que era niño. La película representa así una nueva etapa para Boneta, que combina su trayectoria actoral con una participación cada vez más activa en el desarrollo de historias cinematográficas.

Una historia del pasado que dialoga con el presente

Para Boneta, volver a los acontecimientos de 1960 permite explorar un momento histórico que ayuda a comprender tensiones políticas y sociales que siguen presentes en la actualidad.

Con Killing Castro, el actor se enfrenta a un personaje que exige investigación, transformación y una mirada cuidadosa sobre la historia. La película no pretende resumir toda la vida del dirigente cubano, sino reconstruir un episodio concreto y presentar las circunstancias que lo rodearon.

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