Yugen: el corto mexicano que transforma el barro oaxaqueño en animación stop motion

El barro de Oaxaca cobra vida cuadro por cuadro en Yugen, el cortometraje de animación de la directora mexicana Nayelli Ojeda que participa en la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). La producción combina cerámica mexicana, materiales naturales y técnicas artesanales para construir una historia fantástica sobre los vínculos familiares, la fragilidad de la vida y las decisiones que tomamos para proteger a quienes amamos.

Realizar la película tomó ocho años de trabajo, investigación y experimentación. Su propuesta destaca por utilizar marionetas de barro oaxaqueño en una técnica, el stop motion, que exige manipular físicamente a los personajes para registrar cada movimiento.

Una historia de fantasía inspirada en la naturaleza

Yugen sigue a una niña de cerámica que protege el aliento de su hermana mediante un fuego antiguo. Cuando ese fuego llama de regreso a los Árboles de la Vida, la protagonista debe decidir si devuelve aquello que mantiene con vida a su hermana o intenta conservarlo.

La historia utiliza elementos fantásticos para explorar temas como la pérdida, la resiliencia y los lazos que sostienen a una familia. La naturaleza también ocupa un lugar central en su universo visual, desde los personajes hasta los escenarios.

La directora ha explicado que la fragilidad de la cerámica guarda una relación directa con el tema de la película: el barro puede ser resistente y duradero, pero también romperse con facilidad. Esa dualidad se convirtió en parte del lenguaje visual y narrativo del cortometraje.

¿Cómo se hizo Yugen con barro de Oaxaca?

En muchas producciones de stop motion se utilizan materiales como silicona y resina para construir personajes capaces de soportar la manipulación constante. Ojeda decidió explorar otra posibilidad: trabajar con barro oaxaqueño y cerámica mexicana junto con artesanos para desarrollar marionetas funcionales.

La elección implicó un reto técnico. Cada personaje debía conservar su estructura durante el rodaje, pero también permitir los cambios de posición necesarios para animarlo. Para resolverlo, el equipo investigó distintas mezclas, desarrolló prototipos y utilizó técnicas de animación por reemplazo, que consisten en sustituir piezas o posiciones del personaje para construir el movimiento fotograma a fotograma.

El trabajo artesanal se extendió también a los escenarios. La producción incorporó materiales como corteza, musgo, hojas y fibras naturales para crear un mundo físico en miniatura, en lugar de depender exclusivamente de elementos digitales.

La película contó con la participación de más de 100 artistas mexicanos, de los cuales más del 80 por ciento fueron mujeres, según información difundida por el equipo de producción.

Ocho años para completar un cortometraje

El desarrollo de Yugen comenzó con la investigación sobre los materiales y las posibilidades de la cerámica dentro de la animación. Después llegaron la construcción de personajes, las pruebas de movimiento, la búsqueda de financiamiento y la producción.

El proyecto recibió apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) a través de FOCINE, el programa de fomento al cine mexicano. El proceso también estuvo marcado por dificultades técnicas y logísticas, que exigieron adaptar las condiciones de trabajo a las necesidades de las marionetas y los escenarios.

La duración del proyecto refleja las particularidades del stop motion: cada segundo de película requiere numerosas fotografías y ajustes físicos precisos. Cuando los personajes están hechos de cerámica, cualquier movimiento debe ejecutarse con cuidado para evitar fracturas y conservar la continuidad visual.

De Manchester a Morelia: el recorrido internacional de Yugen

Antes de su participación en el FICM, Yugen formó parte de la selección oficial en competencia del Manchester Film Festival, donde obtuvo el premio a Mejor Cortometraje de Animación en 2026. También participó en el Short Film Corner del Festival de Cannes, una plataforma vinculada con el mercado cinematográfico que permite presentar cortometrajes y establecer contactos con profesionales de la industria.

Su inclusión en la selección de animación del Festival de Morelia representa otra oportunidad para acercar la producción al público mexicano y ampliar la conversación sobre las posibilidades creativas de la animación artesanal.

Más allá de su técnica, el cortometraje propone una mirada a la identidad cultural a través de materiales y oficios presentes en México. El barro oaxaqueño no funciona únicamente como recurso visual: forma parte de la construcción de los personajes y de la manera en que la historia aborda la fragilidad, la memoria y la naturaleza.

Con Yugen, Nayelli Ojeda lleva una tradición material al terreno de la animación contemporánea y demuestra cómo el trabajo artesanal puede convertirse en una herramienta narrativa dentro del cine mexicano.

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