
Durante episodios de altas temperaturas, consumir café caliente puede parecer contradictorio, pero especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explican que esta práctica puede ayudar a refrescar el cuerpo en determinadas condiciones. El efecto no depende de la bebida en sí, sino de la respuesta fisiológica que activa el organismo al ingerir líquidos calientes.
De acuerdo con la explicación académica, el cuerpo humano regula su temperatura mediante mecanismos como la sudoración. “Cuando se ingiere una bebida caliente, el organismo activa procesos de enfriamiento natural”, señalan especialistas, aclarando que la percepción inicial de calor no refleja el impacto final en la temperatura corporal.
El papel de la sudoración en la regulación térmica
El consumo de bebidas calientes estimula la sudoración, un proceso clave para la regulación térmica. Al evaporarse el sudor en la piel, el cuerpo disipa calor y genera una sensación de frescura posterior. Este fenómeno es más efectivo en ambientes secos y con buena ventilación.
Especialistas de la UNAM explican que “la evaporación del sudor es uno de los mecanismos más eficientes para bajar la temperatura corporal”. Por ello, en ciertos contextos, una bebida caliente puede resultar más eficaz que una fría, que solo enfría de manera momentánea la cavidad bucal y el estómago.
Café, hidratación y consumo responsable
Aunque el café contiene cafeína, su consumo moderado no genera deshidratación significativa en personas sanas. La UNAM señala que el líquido aportado por el café contribuye a la hidratación diaria, siempre que se ingiera sin excesos y acompañado de agua natural a lo largo del día.
No obstante, los expertos recomiendan prestar atención a la tolerancia individual y evitar el consumo en exceso durante olas de calor extremas. “El beneficio depende de la cantidad, la frecuencia y las condiciones ambientales”, advierten, subrayando que no se trata de una solución universal.
Cuándo sí y cuándo no optar por bebidas calientes
El efecto refrescante del café caliente es más notable en ambientes secos, mientras que en climas húmedos la evaporación del sudor es menos eficiente. En estos casos, la sensación térmica puede no mejorar e incluso resultar incómoda.
Por ello, especialistas sugieren adaptar el consumo a las condiciones del entorno y al estado de salud de cada persona. “La clave está en escuchar al cuerpo y combinar estrategias de hidratación”, concluyen, destacando que el café caliente puede ser un aliado inesperado, pero no sustituye medidas básicas como sombra, ventilación y descanso.












