Durante mucho tiempo se pensó que un paciente con cáncer debía guardar reposo absoluto para proteger su cuerpo del desgaste físico. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado lo contrario: la actividad física y el cáncer tienen una relación directa y positiva. El movimiento no solo es seguro en la mayoría de los casos, sino que se ha convertido en una herramienta terapéutica capaz de mejorar la calidad de vida, reducir efectos secundarios y contribuir al proceso de recuperación.
Ejercicio y cáncer: un cambio de paradigma en la medicina
La visión tradicional que recomendaba reposo absoluto para quienes enfrentaban un tratamiento contra el cáncer está quedando atrás. Hoy, múltiples investigaciones demuestran que el ejercicio en pacientes oncológicos es seguro y puede traer beneficios significativos siempre que se realice de manera gradual, adaptada a cada persona y supervisada por profesionales de la salud. De acuerdo con especialistas del Mass General Cancer Center, iniciar o mantener un programa de ejercicio durante el tratamiento oncológico ayuda a disminuir los efectos secundarios, mejorar la resistencia y aumentar la energía. Esto convierte al movimiento en un recurso fundamental dentro de la medicina del estilo de vida aplicada al cáncer.Beneficios de la actividad física en pacientes con cáncer
La relación entre actividad física y cáncer va más allá del bienestar físico inmediato. Diversos estudios han documentado que el ejercicio aporta beneficios medibles en la supervivencia, en la reducción de recaídas y en la calidad de vida. Entre los más destacados se encuentran:- Reduce la sensación de fatiga y aumenta la energía disponible.
- Mejora la tolerancia a los tratamientos oncológicos.
- Disminuye la ansiedad, el estrés y los síntomas depresivos.
- Contribuye a prevenir la recurrencia en ciertos tipos de cáncer.
- Facilita la realización de actividades cotidianas y sociales.
- Reduce los síntomas de linfedema y mejora la circulación.
- Fortalece músculos y huesos, reduciendo riesgos de fracturas.
Riesgos de la inactividad durante el tratamiento
No moverse durante el tratamiento puede tener efectos contraproducentes. La pérdida de fuerza, resistencia y flexibilidad es más acelerada en pacientes oncológicos inactivos. Esto puede dificultar la recuperación después de la quimioterapia o la radioterapia e incrementar el riesgo de lesiones al retomar actividades cotidianas. Los especialistas coinciden en que mantenerse activo evita un deterioro pronunciado de la salud física. La clave está en adaptar la actividad física al nivel de energía del paciente y avanzar progresivamente, evitando la sobreexigencia.¿Cuánto ejercicio es recomendable para pacientes con cáncer?
La Organización Panamericana de la Salud recomienda a los adultos realizar 150 minutos semanales de actividad física moderada (como caminar o andar en bicicleta) o 75 minutos de ejercicio vigoroso (como correr o nadar). En el caso de pacientes con cáncer, estas cifras siguen siendo una referencia, aunque la adaptación individual es fundamental. La Sociedad Estadounidense contra el Cáncer sugiere incluso 300 minutos de actividad moderada por semana para obtener beneficios óptimos. Sin embargo, se enfatiza que lo importante es comenzar de forma gradual. Una caminata corta cada día puede ser el inicio de una rutina que, con el tiempo, se vuelva más completa.El principio de “algo es mejor que nada”
Muchos pacientes sienten temor ante la idea de ejercitarse debido a la fatiga o los efectos secundarios del tratamiento. Sin embargo, los especialistas recomiendan empezar con pequeñas metas. Una caminata alrededor de la cuadra, unos minutos de estiramientos suaves o ejercicios de respiración son pasos que marcan la diferencia. El concepto de “ritmo de actividad” consiste en ajustar el nivel de ejercicio según el estado físico de cada día. Si el cansancio es alto, se pueden realizar movimientos ligeros; si la energía es mayor, se puede aumentar el tiempo o la intensidad de la actividad.Tipos de ejercicio recomendados durante el cáncer
No todas las actividades físicas tienen el mismo impacto en el organismo. En el contexto del cáncer, se recomienda combinar diferentes tipos de ejercicios para obtener beneficios completos. Los principales son:- Ejercicios aeróbicos: caminar, nadar, bailar o andar en bicicleta mejoran la resistencia cardiovascular y reducen la fatiga.
- Entrenamiento de fuerza: ayuda a conservar y aumentar la masa muscular, previniendo la pérdida de fuerza asociada al tratamiento.
- Ejercicios de equilibrio: reducen el riesgo de caídas, especialmente en pacientes con neuropatías o pérdida ósea.
- Estiramientos y yoga: mejoran la flexibilidad, la movilidad y reducen la tensión muscular.




