El tema de orientación sexual ha sido tabú durante varias generaciones, y ha afectado, en gran medida, a la forma en que las personas experimentan vivencias personales, sobre todo a los deseos, esto sucede cuando falta información y se ha hablado poco, sin poder expresar libremente lo que sentimos a nuestras personas cercanas.
Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de orientación sexual? Según la definición de la American Psichological Association (APA), con este término hacemos referencia a la atracción constante hacia otra persona en el plano emotivo, romántico, sexual o afectivo.
En las últimas décadas, han surgido otros conceptos relativos a la orientación sexual como pansexualidad, asexualidad, demisexualidad, etc. Planteando un mar de posibilidades y, aunque no estemos interesados en conocer estas orientaciones, es importante tener en cuenta que el esquema clásico a la hora de definir las orientaciones y deseos de la sexualidad ha dejado de ser vigente.
Hoy en día nadie debería dudar que cualquier orientación sexual es válida y no debe de ser cuestionada o aprobada por la familia, escuela, medios de comunicación, instituciones y ni la sociedad. A pesar de ello, se siguen generando situaciones de homofobia, conocida también como LGTBifobia, bullying homofóbico e incluso delitos de odio por orientación sexual.
No debemos olvidar que nos encontramos en un mundo globalizado y complicado en el que es necesario conocer la diversidad, aceptar y respetar la diferencia. Ser homosexual no determina tener un cierto estilo de vida, una forma de pensar o expresarse, una ideología o características psico-sociales específicas. Ser homosexual no se nota y personas con orientaciones sexuales diferentes a las establecidas por una sociedad hay en todos las clases sociales, profesiones, familias y en todos partes del mundo. La homosexualidad, aunque antes no tuviera un nombre o término como tal, ha existido desde siempre.






